Fuego Amigo

Militando el atraso

El nuevo Costa Salguero es un buen proyecto, que busca recuperar el río con un espacio verde público. Las críticas del kirchnerismo y la izquierda están basadas en prejuicios y mentiras.

Se dice que Buenos Aires le da la espalda al río, pero no siempre fue así. Nuestros abuelos nos han contado cómo se bañaban en las playas a orillas de la Costanera. En el año 1925, la Municipalidad de Buenos Aires planificó crear una serie de barrios residenciales en la barranca de la Costanera Norte. Ésta fue ampliada y rellenada, pero los cambios políticos y económicos del siglo pasado enterraron estos planes. Así, el borde del río quedó olvidado y fue lo último que la ciudad decidió desarrollar. La mayoría de los obstáculos que le impiden al habitante de Buenos Aires acceder al río aparecieron durante el siglo pasado: el Puerto Nuevo, Aeroparque y los restaurantes de Costanera Norte. A estos debemos sumarles la avenida Lugones y las vías del ferrocarril, que también funcionan como barreras.

En los casi 38 kilómetros que componen actualmente la ribera del Río de la Plata en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el acceso al público está permitido únicamente en sectores limitados: las dos reservas ecológicas –Costanera Norte y Sur–, el Parque de la Memoria, el paseo frente al Aeroparque –donde recientemente se ubicó el monumento a Colón– y el otro paseo frente a los restaurantes de Costanera Norte. Pero incluso acceder a estos lugares es problemático, pues están alejados de los centros residenciales y comerciales de la ciudad. Uno no puede llegar fácilmente en subte o colectivo a ninguno de estos sitios.

En los casi 38 kilómetros que componen la ribera del Río de la Plata, el acceso al público está permitido en sectores limitados.

En base a estas problemáticas, se entendió la necesidad de volver a pensar la relación de la ciudad con el río. El proyecto de Costa Salguero es sólo una parte de un gran plan integral para la costanera de Buenos Aires, planteado en un concurso organizado en el año 2018 por la UBA, en el que salió elegido el proyecto de los arquitectos Joan Marantz y Alex Gazzo Huck. Posteriormente, se llevó a cabo otro concurso específicamente para el área de Costa Salguero, cuya idea ganadora es de los arquitectos Valeria Franck y Federico Menichetti.

La propuesta para Costa Salguero comprende un gran parque ribereño atravesado por un conjunto de edificios de altura mediana destinados a albergar usos de vivienda, comercio y oficinas. El diseño del parque fue realizado con la colaboración de expertos para determinar especies compatibles con el ambiente local, y las edificaciones fueron pensadas para crear un entorno seguro para esta gran extensión verde pública. Es necesario comprender que un parque público no funciona si está aislado de la ciudad, de la vida urbana. Nadie quiere visitar un lugar oscuro, sin gente, alejado de los centros comerciales, y los lugares que carecen de estas características se convierten en vacíos urbanos inseguros y nocivos.

el fantasma de la especulación inmobiliaria

Pero el fantasma de la especulación inmobiliaria y de las grandes corporaciones apropiándose de la ciudad es mucho más terrorífico. Entonces el Frente de Todos comenzó una campaña de boicot resumida en una gran mentira: “el Gobierno de la Ciudad está vendiendo nuestro río para llenarse de plata y que los ricos construyan grandes torres”.

Mi propósito no es juzgar a la gente que no leyó el proyecto y que defiende este boicot honestamente. Pero por su culpa nos estamos perdiendo la oportunidad de tener un nuevo acceso público al río a través de un gran espacio verde donde hoy no hay más que edificios privados abandonados. Basta con ver las imágenes: se planea una gran extensión de parque con un paseo ribereño y un camino de sirga, conforme dicta la ley. No se ven torres, solo edificios de cinco pisos (sería muy curioso que se construyeran torres al lado de una pista de aterrizaje, tal como entendieron Itaí Hagman y Ofelia Fernández).

Una parte de la sociedad se siente revolucionaria creyendo estas mentiras y repitiéndolas. Pero al hacerlo, ¿están realmente defendiendo el acceso al río?

Una gran parte de la sociedad se siente revolucionaria creyendo estas mentiras, apoyándolas y repitiéndolas. Pero al hacerlo, ¿están realmente defendiendo el acceso al río? ¿Están proponiendo un nuevo espacio verde funcional y seguro? La respuesta es no. A Gabriela Cerruti y compañía no les interesa el acceso democrático al río. Para entender esta situación, debemos no sólo recordar que el kirchnerismo porteño siempre se va a oponer a todo lo que proponga el oficialismo porteño sino que, además, lo va a hacer en base a la mentira que encarna su gran relato histórico nacional. A través de un discurso de resentimiento disfrazado de progresismo intelectual y moral, estarán siempre en contra de todo lo que implique el más mínimo progreso. Después, obviamente, van a ir a tomar una cerveza a Plaza Houssay y subir fotos a Instagram desde su iPhone luego de una larga jornada de militancia en Twitter.

Hasta el momento, los terrenos de Costa Salguero siguen concesionados a un privado. Su acceso no es público, no se puede disfrutar de la ribera del río libremente. El boicot al proyecto no hace más que prolongar esta situación. Hace quince días, la justicia le dio lugar al amparo presentado por la diputada Cerruti y el Observatorio del Derecho a la Ciudad, aduciendo que era un proceso inconstitucional y paralizando la venta de los terrenos.

No se entiende cuál es el objetivo del kirchnerismo: favorecer a los privados que hoy usufructúan el terreno, mantener el status quo de inaccesibilidad al río o empeorar la ciudad con un gran baldío inutilizable. ¿De qué sirve tener una gran extensión verde que sea inaccesible e insegura? Un espacio verde no sirve solo para aumentar el porcentaje en una estadística, debe estar acompañado por un programa que lo integre a la vida de los ciudadanos que lo habitan.

La propuesta vigente para Costa Salguero no sólo responde a las necesidades territoriales de su contexto, también contribuye a saldar la deuda histórica que Buenos Aires tiene para con el río respecto a su accesibilidad y disfrute. El proyecto lleva la ciudad hacia el río; y la ciudad no son sólo edificios, sino también la gente que los habita. Es por estas razones que el proyecto para Costa Salguero es útil y debe ser realizado. Y si no es así, los porteños no tendrán otra cosa para disfrutar más que el relato y la mentira.

 

 

 

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Juan Ignacio Kinder

Arquitecto (UNLaM). Fundador de Revista Pliego. Influencer estético y arquitectónico autoproclamado.

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