Protestas generalizadas frenaron el intento del Gobierno de darle la gestión colectiva de los derechos de autor a una organización poco conocida pero con mucho poder de lobby. Menos mal: hubiera sido un desastre.
No, pero quizás habría que cerrarlo un tiempo, vender sus edificios y pensar desde cero un instituto despolitizado, sin burocracia, enfocado en la creatividad y adaptado a una sociedad democrática.
Lo polémico no es que la Corte haya confirmado que Ana Figueroa debe jubilarse. Es lo que dice la Constitución. Lo polémico es que existan jueces partidarios.
La competencia entre Bullrich y Milei genera desconcierto porque es una discusión en el futuro, con un vocabulario político que todavía se está creando.
Quizás los frutos de años de combate contra el kirchnerismo finalmente se los lleve otro, pero JxC puede y debe convencer a la sociedad de que tiene algo que los otros no.