Fuego Amigo

“Nunca me anoté en ningún subsidio”

Una década tarde, el kirchnerismo entendió que las tarifas regaladas benefician a los que más consumen. Lo hizo a su manera, con escraches y fascismo.

Diez años tarde, el kirchnerismo se está dando cuenta de que, así como están, los subsidios a la energía y el agua están mal hechos. No sólo porque destruyen el mercado energético y generan un agujero macroeconómico, sino también porque benefician a usuarios que podrían pagar su consumo de electricidad, gas y agua corriente. Estos subsidios los puso el propio kirchnerismo, hace más de 15 años; los redujo al mínimo el gobierno de Cambiemos, a un costo político altísimo; y los volvió a instaurar otra vez este cuarto kirchnerismo, que se hace el valiente en muchas cosas pero ha sido cobarde e incapaz, al menos hasta ahora, de pedirle a la sociedad que pague la energía por lo que vale.

¿Cómo reaccionó el entramado mediático kirchnerista a la noticia de que ahora parece que sí, que finalmente se irán reduciendo los subsidios? De la única manera que sabe hacerlo: con prepotencia, contradicciones y fascismo. Escrachando en público a ciudadanos que no cometieron ningún delito, agitando el resentimiento y la lucha de clases, denunciando una situación (las tarifas regaladas) que hasta hace cinco minutos defendían a capa y espada. Es todo un papelón y una vergüenza, que daría más miedo si no viniera de un gobierno debilitado y patético que a duras penas logra mantenerse en pie.

Todo esto ocurrió ayer. A la confusa conferencia de prensa de Malena Massa y otros, donde intentaron explicar cómo serán los aumentos, le siguió una delirante campaña en C5N y Página/12 para denunciar, con nombres y apellidos, a un grupo de supuestos altos consumidores de electricidad subsidiados por el Estado. Subsidiados como todo el mundo, vale explicar: su único pecado fue pagar lo que les llegaba de luz en la boleta de Edenor o Edesur. En ningún lado contaron los periodistas de dónde sacaron esa lista: en C5N decían “se filtró”, en Página/12 que “salió a la luz”. El origen de la filtración sólo puede ser una oficina del Gobierno, probablemente del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), que controla el mercado eléctrico del AMBA y que está a cargo de una funcionaria cercana a su antecesor en el cargo y hoy subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, uno de los leales a Cristina Kirchner que más hicieron en estos años por bloquear cualquier aumento de tarifas. Pasando en limpio: los mismos que llevan casi tres años subsidiando la luz a todo el mundo, por incapacidad, desvaríos ideológicos o miedo a perder votos, son probablemente los mismos que ayer difundieron una lista arbitraria y disparatada de una veintena de “ricos y famosos” para que sean quemados en la pira mediática kirchnerista.

Es todo un papelón y una vergüenza, que daría más miedo si no viniera de un gobierno debilitado y patético que a duras penas logra mantenerse en pie.

La lista es disparatada por su propia existencia, pero además porque tiene inclusiones insólitas, como el Lobo Ledesma, ex jugador de River y Argentinos; porque algunos de los que aparecen consumen menos de los 4.800 kilowatts por año que el Gobierno seguirá subsidiando; y porque está Ernestina Herrera de Noble, ex accionista de Clarín, que murió en 2017.

De todas formas, la lista revela, sobre todo, las dos décadas de resentimiento acumulado de la matriz kirchnerista, que aun en un momento de rendición (“no queda otra, muchachos, hay que aumentar las tarifas”) patea el tablero con su clásico modus operandi de difusión de datos privados y resentimiento agitado. Me puedo imaginar perfectamente al pibito o pibita del ENRE tipeando “Blaquier” o “Roemmers” en el buscador de la base de datos y excitándose con los resultados. “A ver, voy a buscar a Isabel Menditeguy, la ex de Macri. ¡Está subsidiada!” Sí, maestro, estamos todos subsidiados, te lo venimos diciendo desde hace mil años. Jorge Rial, que fue el primero en dar la lista en C5N, en un momento mostró una foto de Francisco Macri, hijo del ex presidente, con sus amigos, y dijo: “Este pibe que tuvo las cuatro comidas, fue a los mejores colegios, ¡está subsidiado!” Sí, Jorge: lo hizo TUGO.

¡Con la tuya!

A la noche, en la misma pantalla, Gustavo Sylvestre quiso hacerse un festival con las supuestas revelaciones. “Estos ricos y famosos son los que habitualmente se quejan de los planeros, los choriplaneros, pero ellos también son planeros, choriplaneros VIP”, dijo. Y después agregó una expresión que es más de la oposición que del oficialismo: “¡Con la tuya!”. Un rato antes, el panelista Diego Brancatelli había usado el mismo argumento: “Los estamos subsidiando nosotros con la nuestra”. Es espectacular este giro del kirchnerismo, que hasta hace cinco minutos despreciaba la idea de que los ciudadanos financian al Estado y ahora, como si fueran seguidores de Milei, se indignan y levantan el dedito por el destino de los fondos públicos.

Dos detalles espantosos finales. Primero, el ensañamiento con Carlos Tévez, incluido en la lista y uno de los subsidiados que más cobertura recibió ayer en C5N. “No quiso pagar el impuesto a las grandes fortunas y se ahorraba tres millones de pesos de luz”, decían, como para devolvérsela, rencorosos, ignorando otra vez que Tévez sólo hizo lo que tenía que hacer: pagar la boleta de electricidad. Después, el móvil que le mandaron a Marcela Tinayre a la puerta de su trabajo para acosarla por su inclusión en la lista. Ahí se produce un diálogo desopilante entre un movilero que se hace el simpático mientras persigue y escracha y una Tinayre que no tiene ni idea de lo que le están hablando. Responde, con toda naturalidad, ya dentro de su auto: “Nunca me anoté en ningún subsidio”.  De regreso en el estudio, el panelismo canalla insiste con la mentira. “No hay que anotarse, hay que borrarse”, dice uno. “Cadena nacional, radio, televisión, cable, estaba por todos lados”, dice otro. La última campaña para bajarse de los subsidios (otro episodio penoso del kirchnerismo energético) fue en 2014.

 

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Hernán Iglesias Illa

Editor general de Seúl. Autor de Golden Boys (2007) y Cambiamos (2016), entre otros libros.

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