Fuego Amigo

Intelectuales kirchneristas piden menos kirchnerismo

Un documento de pensadores oficialistas propone poner en pausa la revolución para primero hacer el ajuste y, después sí, volver a la revolución. Más Alberto, menos Cristina.

Un centenar de intelectuales afines al Frente de Todos publicaron ayer un documento para sentar posición sobre el momento político. El texto se llama “La unidad del campo popular en tiempos difíciles” y comienza con esta pregunta: “¿Cuál es la mejor estrategia para enfrentar en la etapa actual a las fuerzas de la derecha, la ultraderecha y el neoliberalismo que se muestran activas y con una fuerte capacidad de interpelación social?” Después de una docena de párrafos de prosa enrevesada, que dice en 10.000 caracteres lo que podría haber dicho en 3.000, la única respuesta que se ve asomar en el documento es que este momento de la Argentina, según los intelectuales kirchneristas, necesita más de Alberto Fernández que de Cristina Kirchner.

No lo dicen con estas palabras, porque están enamorados de su jerga y todavía tienen miedo de ser castigados, pero en el mundo de las ciencias sociales hay frases que no pueden ser leídas de otra manera. Cerca del final, por ejemplo, escriben: “Hay momentos en la historia en los cuales la moderación puede ser transformadora y la radicalización impotente”. O, un poco más arriba: “Hay decisiones que un dirigente debe tomar porque son necesarias para el país y el bienestar de la población, aunque a veces pueden no ser convenientes para su capital político o su futuro electoral”. 

Parecen dirigidas directamente a la intransigencia reciente de Cristina Kirchner y su hijo Máximo, que dinamitaron lo poco que quedaba de la unidad del oficialismo con el argumento de, según los reportes de prensa, preservar su capital político o su futuro electoral. Y representan un giro frente a documentos anteriores de grupos semejantes, como el Grupo Fragata o Agenda Argentina, en los que la moderación era mirada con desprecio y el capital político como el único faro relevante. No recuerdo que la hinchada intelectual del kirchnerismo les haya dicho alguna vez a sus gobiernos que había que frenar un poco, ser responsables, hacer lo que hay que hacer.

¿Se puede decir con esto que los intelectuales kirchneristas están rompiendo con el kirchnerismo? Es cierto que entre los firmantes hay funcionarios del Gobierno, más cercanos a Alberto, como Alejandro Grimson, Ana Castellani, Germán Lodola, Fernando Peirano y Miguel Cuberos. Pero también es cierto que hay muchos históricos defensores del kirchnerismo, como Ricardo Forster, María Seoane, Jorge Alemán, María Esperanza Casullo y Sebastián Etchemendy, entre otros. Algo (veremos qué) está pasando. 

Quizás por eso el kirchnerismo pata negra reaccionó como reaccionó a la proclama. El mejor tuit es el de Alicia Castro, co-fundadora, con Amado Boudou y otros, de Soberanxs, célula de vanguardia del kirchnerismo hardcore.

El drama de ser de izquierda: siempre habrá alguien que te va a decir que sos un blando y que te vendiste al sistema.

No consumo medios oficialistas, pero desde hace un tiempo llegan reportes de que sus conductores principales, antes acérrimos seguidores de la palabra del Instituto Patria, estuvieron convenciendo a su público de que era necesario firmar el acuerdo con el Fondo. Mi amigo Ergasto Riva, excelso catador del mundo oficialista, lo dijo hace un mes y medio: “Los dueños de los medios kirchneristas quieren firmar con el FMI”. Y ayer Ernesto Tenenbaum hizo una lista sobre los periodistas que abandonaron la línea rompan todo para sumarse al carro no rompamos nada: “Periodistas muy identificados con el kirchnerismo, como Roberto Navarro, Gustavo Sylvestre, Claudio Scaletta, Raúl Dellatorre o Alfredo Zaiat –tal vez el colega más mencionado por Cristina en sus discursos—argumentaron a favor del acuerdo”.

Por primera vez, entonces, empieza a ser posible en el mundo del campo popular criticar a su gran lideresa y estratega, o por lo menos a estar en desacuerdo con ella. Un tuitero opositor pondría acá el emoji de una bolsa de pochoclos.

¿Qué significa todo esto? Nadie sabe, pero quizás pronto lo sepamos todos. El aislamiento de Cristina Kirchner sólo puede ser una buena noticia para el sistema político argentino y para el país en general. Que su mirada anti-sistema, su ignorancia económica y su agresividad política empiecen a ser percibidas como piantavotos, incluso por quienes hasta hace cinco minutos estaban al lado de ella, tiene que ser recibido, si se confirma, como una buena noticia. Más allá de cómo eso impacte en las posibilidades electorales de Juntos por el Cambio, si el populismo empieza a ser marginal en la política y en las ideas, el resto podrá conversar más tranquilo, las opciones de lo posible serán más acotadas y razonables.

Es cierto que en su documento los intelectuales no renuncian a la revolución. Dicen que hay que ponerla en pausa, que es momento de la moderación táctica, ganar elecciones, hacer el ajuste (¡no con estas palabras!) y después volver a la revolución. A muchos les parecerá poco progreso, a mí me parece bastante.

 

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Hernán Iglesias Illa

Editor general de Seúl. Autor de Golden Boys (2007) y Cambiamos (2016), entre otros libros.

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