Fuego Amigo

El domingo 8 de agosto, abran las escuelas

No hay argumento sanitario que justifique modificar el calendario electoral. La discusión de las PASO es una discusión interna del peronismo, que puede afectar la calidad institucional.

“Hay un gran acuerdo acerca de que la situación actual constituye una oportunidad para ajustar operativamente los procedimientos para organizar elecciones garantizando condiciones sanitarias adecuadas a la ‘nueva normalidad’, pero que no es conveniente modificar los sistemas electorales y las formas de votación sin un debate profundo al respecto.” El párrafo pertenece al documento titulado “Elecciones y COVID 19 -Análisis de una agenda electoral en contexto de pandemia” publicado el año pasado por la Dirección Nacional Electoral (DINE), dependiente del ministerio del Interior.

Esta nota podría terminar aquí mismo acordando en todo con el criterio del Gobierno nacional si no fuera porque las declaraciones y acciones de sus integrantes van en el sentido opuesto. La inclusión del ítem “emergencia sanitaria y calendario electoral 2021” en el temario de las sesiones extraordinarias del Congreso fue la señal de largada para un debate que, en realidad, sólo exhibe los intereses contrapuestos entre sectores del oficialismo.

Al inicio de la pandemia, un número importante de países decidió modificar fechas originales de comicios, dada la escasez de información que en ese momento se tenía sobre el comportamiento del virus y las medidas preventivas pertinentes. Sin embargo, la tendencia fue revirtiéndose y a medida que se avanzaba en el estudio de la pandemia se optó por realizar las elecciones pospuestas y mantener las fechas previstas (a diciembre del 2020, 85 países habían celebrado elecciones y 75 habían decidido aplazarlas). El propio informe de la DINE consigna una mayoría de distritos que mantuvieron los cronogramas originales.

No hay ningún registro de aumento de contagios que tenga como causa posible un proceso electoral.

El saldo, hasta el momento, es la realización de casi un centenar de elecciones en el mundo entre las que encontramos presidenciales, parlamentarias, nacionales, subnacionales, plebiscitos y referéndums. Los países donde se llevaron a cabo van desde la superpoblada y densa India hasta la minúscula Kiribati. No hay ningún registro de aumento de contagios que tenga como causa posible un proceso electoral.

En Argentina, se realizaron elecciones municipales en la ciudad de Río Cuarto (Córdoba), luego de una postergación original, se organizó el comicio presidencial para los ciudadanos bolivianos residentes en el país y se renovaron autoridades de diversas entidades intermedias. Además, la Cámara Nacional Electoral emitió una acordada en la que estableció un grupo de trabajo permanente con entidades estatales a fines de garantizar el proceso electoral y organizaciones de la sociedad civil como CIPPEC publicaron recomendaciones para adaptar las elecciones al nuevo contexto.

El inefable toque pandémico

La discusión sobre la modificación de las reglas electorales proviene exclusivamente de las distintas posiciones que se verifican en la coalición de gobierno. El proyecto del diputado justicialista Pablo Yedlin abrió el fuego planteando, en dos artículos, la lisa y llana eliminación de las PASO para las elecciones 2021. En sus fundamentos combina la breve enunciación de eventuales riesgos sanitarios, cuestionamientos generales a la actual normativa electoral y restricciones económicas. Un resumen de las críticas tradicionales al sistema de primarias con un toque pandémico.

Luego de que el ministro del Interior, Wado de Pedro, declarara en diciembre que el cronograma estaba en marcha y la propia DINE lo confirmara institucionalmente, el Presidente de la Nación parece haber hecho propia la iniciativa del diputado Yedlin, representante de los gobernadores peronistas.

La respuesta de La Cámpora, reticente a eliminar unas primarias en las que incluso podrían demostrar ser el único sector organizado y con potencia electoral propia en el peronismo, fue proponer la superposición de las primarias con las elecciones generales. En buen romance, la implementación de una ley de lemas nacional.

Es preocupante que la apelación a la excepcionalidad parece ser la única respuesta del Gobierno a sus problemas políticos.

Ninguna de las propuestas guarda relación con la situación sanitaria. La de los gobernadores solo elimina la instancia de primarias sin establecer ninguna innovación tendiente a simplificar el acto electoral. Además, no prevé de que manera se van a garantizar las funciones principales que cumplían las PASO: el ordenamiento de la oferta electoral (piso mínimo del 1,5% de los votos para presentarse en las generales) y la competencia interna dentro de las alianzas. Un escenario probable, de aprobarse el proyecto, es una lógica multiplicación de la cantidad de listas en las elecciones de octubre con el consecuente aumento de boletas en los cuartos oscuros, fiscales en las mesas y demoras en las colas. No parece algo que recomendaría el doctor Cahn.

La propuesta de Máximo Kirchner directamente acumula ambos procesos. Además del evidente y comprobadísimo retroceso institucional que implicaría nacionalizar el hiper cuestionado sistema de ley de lemas vigente en Formosa y Santa Cruz, el crecimiento en la cantidad de boletas, fiscales y costos sería exponencial. Es decir, produciría todos los efectos perversos que el diputado Yedlin esbozó en los parcos fundamentos de su proyecto de ley.

La tercera idea, también del oficialismo, es aplazar el calendario electoral. Curiosamente, la sugiere el ministro de Salud al mismo tiempo que admite que no puede adelantar la situación epidemiológica de agosto y anuncia que, en ese mismo mes, espera tener a la mayoría de la población vacunada. No hace falta agregar consideraciones.

Es evidente que el debate sobre el sistema electoral actual tiene única raíz en los intereses contrapuestos dentro del Partido Justicialista y esto de por sí tiene gravedad institucional. Igualmente preocupante es que la apelación a la excepcionalidad parece ser la única respuesta del Gobierno a sus problemas políticos. Por el bien de todos, el  domingo 8 de agosto abran las escuelas.

 

 

 

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Marcos Arístides Duarte

Ex vice presidente de la FUA, director de Planificación y Coordinación de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación y asesor de la subsecretaría de Reforma Política del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

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