ZOMBI 2
Cazafantasmas

Los cuerpos intubados

Hablamos con @_Pastel sobre el cine de terror y qué subgénero corresponde a este momento horroroso.

Si son activos en Twitter, seguro lo conocen. @_Pastel es un tuitero consuetudinario, cinéfilo pertinaz, fanático del cine de terror y comentador bestial de la realidad. Su nombre es Jorge Martorell, trabaja haciendo las promos de TN y charlamos con él sobre cine y un poquito de política.

Diego Papic

¿Por qué te gusta el cine de terror?

Jorge Martorell

Tal vez tenga que ver con la pasión de mi viejo por la Hammer. Me expuso de muy chiquito a Christopher Lee, Peter Cushing, todo ese mundo. Es como que no puedo entender el cine que no va por el lado del fantástico. De adolescente prácticamente solo consumía terror y fantástico. Me gastaba la mesada comprándome la Fangoria importada, valía una fortuna. Además crecí con mi abuela que era muy de jugar al tema de asustar, al juego de la copa que es una variación white trash de la ouija, se disfrazaba, nos horrorizaba a mí y a mi hermano. Es como que el entretenimiento para mí siempre pasó por ese lado. Buscar ese nervio, esa piel de gallina de la adrenalina y bueno, la pasión cinéfila nace con el terror y después de expande, vas viendo otras películas, vas aprendiendo.

Diego Papic

Yo también era fana del terror de chico, cuando íbamos al videoclub enfilaba directo a los estantes de terror. Pero mi época era la del slasher. Martes 13, Pesadilla. Alguna de Dario Argento ví, obviamente sin saber quién era.

Jorge Martorell

Yo nací en el ’68, o sea que mi gusto cinéfilo se fijó en finales de los ’70 y en los ’80. El videoclub fue mi segundo hogar. Me resultaban muy atractivas las fotitos promocionales que ponían en los cines de Lavalle con imágenes de las “prohibidas”, como las de Lucio Fulci.

Diego Papic

Yo después de tener mi época terror de pibe (igual con las novelas de Stephen King) descubrí el “cine de autor” y renegué del terror como un boludo, pero creo que en los últimos años (y por decir “últimos” digo 15 por lo menos) hubo como un resurgir del género. Además dicen que es el mejor género para contar lo que pasa en determinada época. Como por ejemplo en los ’50 y la paranoia a la bomba atómica.

Jorge Martorell

Totalmente, es un género que siempre ha hablado del estado de las cosas. Yo creo que el terror está en una transición. Veníamos del cuerpo como límite, del desmembramiento, de la última frontera, del body horror intelectual de Cronenberg, la mutilación. Después, yo creo que en los ’90 pasamos a una auto conciencia del género, con Scream, con Wes Craven, con Freddy Krueger, ahí se vuelve un poco autorreferencial y campo de batalla intelectual también. Siempre fue un campo de batalla intelectual el cine de terror, la clase B, se tocaban temas que tal vez en un mainstream no se podían tocar. Después de la autoconciencia vino como un revisionismo, más allá del cine de terror de negros como Get Out o Us o la serie Them que son novedosas, hay como un revisionismo del slasher, de lo demoníaco y hay directores chiquitos que hacen películas chiquitas como Ti West que están laburando mucho con ese revisionismo. Ti West es lo que va.

Diego Papic

Hubo un momento con eso de la autorreferencialidad que me molestaba un poco, el terror que se ocupaba más de hacer reír que de asustar. Ahora volvió el terror de verdad. En el mainstream con The Conjuring, que ya tiene unos años. Ti West arrancó antes.

Jorge Martorell

Sí, están The Innkeepers, The House of the Devil, The Roost.

Diego Papic

Qué subgénero del terror preferís.

Jorge Martorell

Me gustaban mucho en un tiempo los zombies, creo que vi todo y ahora es como que está súper saturado. Lo que nunca dejé de amar es el tema de lo demoníaco, obviamente como paradigmas están El exorcista y El bebé de Rosemary. Después La noche de los muertos vivientes como paradigma del cine zombie. Pero rescato mucho una película que me marcó mucho: Zombi 2 de Lucio Fulci, el laburo del maquillaje, la desfachatez absoluta del gore que utilizan.

Diego Papic

¿Cómo empezaste con esto del cine?

Jorge Martorell

Yo estudié cine en la ENERC. Fui compañero de Lucrecia Martel, de Diego Kaplan. Lo que pasa es que yo me cagué la vida porque empecé a ir a las charlas de Ángel Faretta. Faretta me enseñó, me deconstruyó como espectador. Empecé a entender cómo los géneros se utilizan para hablar de la política, de la sexualidad, de casi todos los temas y por eso para mi el cine se convirtió en una especie de religión, en algo intocable y sagrado. Entonces me daba pánico tocarlo, digamos, destruir algo sagrado. Faretta me iluminó por un lado y por el otro me llenó de miedo, me abrió los ojos ante tantas maravillas que me daba miedo hacer cagadas, todo me parecía una cagada después.

Ahora hay una “cultura Netflix” o “cultura streaming” para gente que no está prestando demasiada atención, entonces a veces te dicen “esta serie es muy buena”, “esta película está buena” pero la mirás y tiene cada cinco minutos un flashback, te está todo el tiempo recordando lo que pasó, es un material hecho para gente que necesita todo el tiempo la sobreexplicación, el subrayado, como una certeza al final de cada cosa.

Diego Papic

¿Qué onda Faretta? Yo he ido a un par de charlas pero me impresionan los “seguidores” que tiene. Son como una secta.

Jorge Martorell

Faretta dice que lo que asusta es lo que corta la horizontalidad de la vida, por eso el buen terror siempre viene de arriba o de abajo, ¿me entendés? Salvo Halloween, que es una obra maestra de la horizontalidad porque son todos travelling que muestran la horizontalidad de la vida suburbana norteamericana. Pero bueno, al final todo pasa arriba de una escalera, en la pieza de arriba de la casa de la protagonista. Pero vos pensá que el horror cae del cielo, está en un sótano, está en un altillo, sale de la tumba. La vida cotidiana es horizontal, lo que te conmueve, lo que te asusta es siempre vertical. Ese punto de vista estético en donde ya una película que no tenga esos valores, ya me fastidia un poco.

Faretta es un puto genio, es un tipo muy culto. Yo no fui más, él tenía una escuela de cine, se llamaba Aquilea y era como una secta realmente, tiene acólitos muy fanáticos. Lo que pasa es que si te quedás con eso no podes ver más nada. Es como una religión. Yo no me quedé con eso obviamente. Después salió la revista El amante, me empecé a nutrir de otras fuentes porque te enloquece y ya no podes ver más nada. Yo me imagino si el tipo ve ahora las cosas que hay en Netflix se debe querer matar. Pero es como un puritano del cine.

Diego Papic

¿Y qué pasa con la realidad? A vos que te gusta tanto lo demoníaco y lo terrorífico. Veo que igual la realidad la sufrís. Yo creo que los que disfrutamos del cine de terror somos particularmente sensibles.

Jorge Martorell

Totalmente. Yo no sé cómo sigo adelante. Pensá que soy hipocondríaco. Sin dudas el cine de terror me ayudó. Estamos protegidos por una coraza. Sabemos que todo puede ser peor y aunque no podamos evitarlo vamos a estar preparados.

Diego Papic

¿En qué subgénero del terror estamos viviendo?

Jorge Martorell

Apocalíptico con un toque de body horror.

Diego Papic

¿Te referís a la pandemia o al kirchnerismo?

Jorge Martorell

Funciona para las dos cosas. El rostro desgastado de Alberto y los cuerpos entubados en terapia. Nunca fue tan horroroso todo.

 

 

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Diego Papic

Editor de Seúl. Periodista y crítico de cine. Fue redactor de Clarín Espectáculos y editor de La Agenda.

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