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Hablamos con el filósofo Luis Diego Fernández sobre por qué la figura de los asesinos seriales genera tanta fascinación y cómo sus personalidades reflejan los distintos climas de época.

El filósofo Luis Diego Fernández da clases en la Di Tella y es especialista en Foucault y Deleuze, pero también es un apasionado de la cultura popular, en particular de la norteamericana. Empezamos charlando de la última serie que vio, un true crime de Netflix sobre David Berkowitz, un asesino que mató a seis personas en Nueva York entre el verano del ’76 y el del ’77, y la conversación fluyó hacia Ted Bundy, Charles Manson, Hannibal, Zodiac, las décadas del ’70 y el ’80 y por qué el asesino serial de hoy ya no mata por placer sino por un ideal.

Luis Diego Fernández

Ayer terminé una serie que se llama Los hijos de Sam: Un descenso a los infiernos, muy buena, es un true crime sobre David Berkowitz, que fue un asesino serial en New York en la década de los ’70, la verdad que me gustó mucho. Y también había visto antes una que se llama La serpiente, que es sobre un asesino serial en Bangkok, un francés que se hacía llamar Alain Gautier. El tipo era muy inteligente, vendía joyas por Oriente, por el Sudeste Asiático y se aprovechaba de hippies que viajaban por ahí, hippies con OSDE, digamos. El tipo los drogaba o los emborrachaba primero y les robaba el dinero y los cheques de viajero que les robaba, los cobraba. Y después empezó a matarlos.

Diego Papic

¿Por qué son tan fascinantes las películas y series sobre asesinos seriales?

Luis Diego Fernández

Son más series que películas. Porque películas, por ejemplo, las que me gustan son las de Hannibal: El silencio de los inocentes y todas las series de Hannibal, algunas mejores que otras pero el personaje es fundamental. Y por ejemplo, series como The Fall, The KillingMindhunter para mí son el top 3 en series de serial killers. Lo que tienen en común, por un lado, y con esto no quiero sonar teórico pero es deformación profesional, es todo un elemento de análisis psicológico, de los profilers del FBI que tratan de decodificar las conductas del comportamiento humano, lo normal, lo anormal, o sea, ese cruce de psicología y criminología. Eso siempre me interesó. Siempre me gustaron las historias de detectives, desde Sherlock Holmes a Hitchcock. Y las series o las películas de serial killers tienen toda esa dimensión psiquiátrica y criminológica que me apasiona.

El personaje también, los serial killers suelen ser tipos sofisticados, porque para emprender un programa de asesinatos serial tenés que planificar. Hannibal Lecter era un dandy, un gourmet. Ted Bundy, por ejemplo, otro asesino serial sobre quien vi una serie también, un documental excelente (Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy), el tipo era muy inteligente. En general, esos tipos son mentes interesantes. El personaje intelectualmente sólido me atrae, refinado. Los asesinos de Hitchcock, por ejemplo en La soga, eran tipos sofisticados, esa cosa medio dandy que viene también un poco de la Inglaterra de Holmes, de esa cosa victoriana.

Y después,  me interesa porque es un género urbano, porque me gusta mucho el policial negro también, que es urbano; y la verdad que las películas o las series de serial killers o los policiales noir son urbanos. Está toda la descripción de la paranoia, de la violencia de la ciudad, de la podredumbre.

Diego Papic

Mencionaste Inglaterra por Sherlock Holmes pero ahí está el asesino serial mayor: Jack el Destripador. Es fascinante que nunca lo hayan encontrado.

Luis Diego Fernández

Absolutamente, Jack el Destripador, sí, claro. O también tenés a la némesis de Holmes que es el Dr. James Moriarty. No es casual que haya surgido ahí el género policial y como subgénero las historias de asesinos y después las de los serial killers, que son más de los ’70. Yo tengo la impresión de que el auge de los serial killers es en Estados Unidos en la década del ’70, porque tenés a Manson, tenés a Ted Bundy, tenés a David Berkowitz, a este tipo Alain Gautier. Los ’70 es una década muy interesante. Tenés por un lado toda la contracultura y los efectos no deseados de la contracultura. Manson es el caso más claro, o sea, como que la contracultura y la experimentación lisérgica y el hippismo nos llevaron al asesinato.

Pero volviendo a lo anterior, tengo la impresión de que esa Inglaterra, la Inglaterra de fin de 1800, era una Inglaterra que buscaba decodificar las conductas. Holmes es eso, es un detective pero también es medio como un psiquiatra. La psiquiatría nace ahí, esa obsesión por caracterizar qué es normal y qué es anormal. Y ahí aparecen las grandes figuras de la anormalidad, que son estos seres, estos monstruos, pero la verdad que los detectives también son medios monstruos; o sea, Holmes también es un freak.

Diego Papic

Además del documental que mencionaste sobre Bundy, hay una película de ficción reciente: Extremadamente cruel, malvado y perverso, con Zac Efron en el papel de Bundy. Está interesante porque los asesinatos están fuera de campo. La película se centra en la relación de Bundy con su novia (Lily Collins), que jamás sospecha que el tipo es un monstruo. Vos mencionaste la psiquiatría, a Sherlock Holmes y su némesis, y pienso que hay algo profundamente dual en los asesinos seriales. Son gente que puede manejarse en sociedad pero tienen ese lado B bestial. Creo que eso es lo fascinante.

Luis Diego Fernández

Es verdad. Ahora me acuerdo de otro que se llama Richard Ramírez, de quien también vi un documental, que si no lo viste te lo recomiendo, que se llama Acosador nocturno: A la caza de un asesino en serie. Fue un tipo que mataba gente en Los Ángeles, también en la década del ’70. Este tipo tenía vínculos también con el satanismo. El asesino serial es el lado B de las sociedades, es la cloaca, es el bajo fondo. Todos tenemos un poco eso, quizás lo tenemos en potencia y no nos animamos a actualizarlo, el asesino serial lo actualiza, por eso es monstruoso.

Y después vos fijate que son tipos tremendamente seductores. Bundy era un tipo seductor, levantaba a las minas así. De hecho, cuando estaba en el juicio tenía fans. Este tipo Richard Ramírez también tenía fans, eso es lo alucinante. El francés Alain Gautier también. Son tipos muy seductores con las minas y que aunque esté probado que mataron, atraen, hay seducción, y uno se pregunta el por qué. Da para un seminario. Hay algo ahí de pulsión de muerte, tal vez.

Diego Papic

El tema del asesino serial por un lado es fascinante por el personaje pero también hay historias fascinantes de asesinos seriales que quedaron anónimos. Ya hablamos de Jack el Destripador y hay otro emblemático que además tiene una película extraordinaria: Zodiac.

Luis Diego Fernández

Bueno, viste que Fincher tiene esa mente. Pecados capitales, Mindhunter, está la adaptación de Larsson de La chica del dragón tatuado. O sea, para mí Fincher ha sido de los directores de cine de las últimas décadas, uno de mis favoritos, de mi top 3, porque transita un poco este género de manera muy sofisticada. Es un tipo que filma bien, Me gusta también la musicalización de Trent Reznor. Si querés podés poner Perdida también, que no es de asesino serial pero es suerte de thriller psicopático. Zodiac va en esa dirección, pero en Zodiac otra vez tenés el tema de lo urbano. Es un género muy paranoide. La sociedad de los ’70 era muy paranoide. Si te ponés a pensar el cine de los ’70, ponele Taxi Driver también, otro ejemplo, de una suerte de asesino no sé si serial, pero un asesino social, un sociópata. Para mí hay una teoría medio paranoide en Zodiac y en este cine.

Diego Papic

Sé que a vos te interesa la cultura americana. Primero la francesa y después la americana. Y pensando en décadas, siempre me acuerdo de una película que estoy seguro que amás, pero decime si no, que es Boogie Nights (nos vamos del tema serial killers un toque). Esa película transcurre en los ’70 y ’80 y siempre me impresionó el corte abrupto cuando arrancan los ’80, que es una escena brutal en la que el personaje de William H. Macy mata a su mujer, al amante y se suicida. Como una idea de que en los ’80 se acaban de golpe la paz y el amor de los ’70. Pero, a su vez, suele decirse que los asesinatos de los Manson dieron fin a la paz y el amor de los ’60. Cada década pareciera ser más brutal que la anterior

Luis Diego Fernández

Si, Boogie Nights me encanta. Y lo que decís es cierto. A mí me encanta la década del ’70 porque es recompleja y me parece que un símbolo de esa cultura es Manson. No hay que olvidarse de Tarantino con Había una vez en Hollywood. Me parece que es central para entender la cultura de mediados del siglo XX o de las últimas décadas del siglo XX, particularmente la cultura californiana, la cultura norteamericana. Manson es una bisagra, es lo que la contracultura quiso y lo que le vino.

Otro elemento, otro tema, otra película que no mencionamos es Psicópata americano. Otro asesino serial, que es Patrick Bateman. Pero ahí ya nos vamos a la década del ’80; completamente distinto, salimos del hippismo, de la contracultura, y nos metemos en Wall Street, en la cocaína y en los ejecutivos. Bateman también es fascinante, Easton Ellis captó perfecto eso. Ves como cada década tiene su physique du rol.

Diego Papic

¿Y cómo te imaginás un serial killer hoy, en esta década del ’20 tan opuesta a la hermosa década de 1920?

Luis Diego Fernández

Tengo la impresión de que esas figuras de los ’70 y ’80 hoy no son muy viables, porque eran figuras, no sé cómo llamarlas, como figuras más estéticas. Hoy si pienso en asesinos, son más bien asesinos políticos. Se me viene la imagen de fundamentalistas. De alguna manera, un fundamentalista es un asesino en serie pero por una causa política. Quizás porque vivimos en esta mierda de política de la identidad radical.

Hablando de películas o de series pienso en la primera temporada de Homeland, el soldado que vuelve convertido en un fundamentalista islámico. O pienso en Breivik, que también tiene una buena película, durísima (22 de julio, de Paul Greengrass). Era un fundamentalista neonazi que mató a una cantidad de chicos en Noruega. Se me vienen estas imágenes. No aquellos asesinos seriales que obviamente eran atroces pero eran sofisticados. Los asesinos que se me vienen ahora son más bien estos, más bien por causas políticas, militantes. La verdad es que no me genera ninguna seducción eso. O sea, veo esta serie Homeland y me encantó, pero no me atrae para decodificarlos como los de los ’70 o los ’80. La verdad que me provoca más bien rechazo y me parece que habría más bien que combatirlos.

Diego Papic

Creo que la diferencia entre unos y otros es que los fundamentalistas matan por un ideal y los asesinos seriales matan por placer. Están mal los dos, lógicamente, pero uno que es un individualista siente más simpatía por el que mata por placer.

Luis Diego Fernández

Hay un elemento hedonista en los asesinos de los ’70 y los ’80. Hay un elemento hedonista o más sofisticado, más planificado o más intelectual. Si querés, más individualista. En cambio estos no, estos fundamentalistas matan por un universal, por un ideal, son muy platónicos. Además tienen un profundo rechazo al cuerpo. Ya el hecho de matarte vos, de inmolarte, implica un fuerte desprecio al cuerpo y yo frente a eso no siento más que desprecio.

 

 

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Diego Papic

Editor de Seúl. Periodista y crítico de cine. Fue redactor de Clarín Espectáculos y editor de La Agenda.

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