ELOÍSA BALLIVIAN

Mamarrachos pop

Los lectores están enojados con Lali.

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El Hospital de Santa Teresita ni médicos tiene, así que nos vamos a atender a Mar del Plata, 200 kilómetros mediante. Los que tenemos prepaga vamos a clínicas y los que no, a hospital público, donde muchas veces reciben la queja de que no son de Mar del Plata y los tienen que atender igual.

Como bien decis, Argentina no es un país normal.

–Graciela Randone

Muy bien la nota. En Canadá si no tenés credencial sanitaria de la provincia no te atienden. Quizá te atienden cobrando, pero creo que ni eso. Andá a una clínica privada y pagá.

A esto: “La UNRWA considera refugiado a todo aquel que fue desplazado de su hogar durante la guerra del ’48 y también a sus descendientes” sólo agregaría que los palestinos son los únicos en el mundo que recibieron ese trato. La ACNUR no se lo da a ninguno.

–Hugo Glagovsky

Muy oportuna nota de Aguilar y Jensen que continúa un debate necesario. Yo sólo agregaría que populismo liberal es un oxímoron. Populismo es, a mi entender, un modo de gobernar sin mediaciones por un liderazgo imbuìdo de una misión histórica para el que el Estado es botín de alimento de su clientela. Dicho esto, diferenciar liberal en economía vs. liberal en política. Milei es conservador reaccionario en cuanto a organización social y anti liberal en su ejercicio del poder. Populismo: ni derecha ni izquierda, populismo es populismo, un modo de gobernar. Luego están las políticas implementadas, y en ese aspecto se pueden analizar sus implicaciones sociales.

–Liliana De Riz

Como todos los domingos, a primera hora, entramos a Seúl, y allí, Luz Agüero nos trae a Daiana Fernández Molero, una joven antes funcionaria ahora diputada con cuyos ideales coincido 100%: luchar contra el terraplanismo económico, cuyo daño al pais está a la vista y, exagerando algo, digamos que es colosal.

En Daiana hay frescura, capacidad, honestidad, conocimiento e idoneidad. ¡¡Y es del Pro!!

¡Gracias, Seúl, por darle voz y espacio para su mensaje e ideas!

¡¡Abrazo!!

–Daniel Stoessel

Excelentes aportes de Aguilar y Jensen al planteo de Montero y la réplica de Zanatta. Los fines del liberalismo (¿alguien algún día aclarará qué tiene que ver con el “libertarismo”, si tal cosa realmente existiera?) y sus medios. ¿Hay límites, más allá de la ley? ¿Hay situaciones que justifiquen excepciones? Un debate interesante, necesario y urgente. Espero más aportes al mismo nivel en próximas ediciones de Seúl.

Pero el objetivo de mi mensaje es transmitirles la que considero la principal falla de los sucesivos representantes políticos del liberalismo (eso que la gran mayoría de los opinadores confunde con, ¡ja!, su antítesis: el conservadurismo): la pata social, por llamarla de alguna manera. Lo que ha permitido casi cuatro décadas de preeminencia del mensaje “progre” –estilo nac&pop, claro– y su consecuente conversión en “sentido común” cultural. Factor que el peronismo, es decir, el populismo vernáculo, aprovechó y exprimió hasta la última gota.

¿No tiene la filosofía liberal su propia receta para complementar políticas económicas liberales? Sí, la tiene. Ocurre que, más que políticamente incorrecta, para un sentido común formateado a piacere por nuestros “woke” nativos durante generaciones, resulta indigerible: reemplazar ayuda estatal por ayuda privada. No en el 100% de los casos, pero sí en la gran mayoría de ellos.

La supuesta “solidaridad” social detrás del discurso progre a favor de la ayuda estatal no es más que una patraña que permite lavarse las propias manos y ensuciar las del Estado. Es decir, diluir la propia responsabilidad y endilgarla a un ente casi “deidoso” que, inexorablemente, termina convertido en el infinito monstruo que hoy nos tiene maniatados y empobrecidos.

No voy a explayarme sobre cómo implementar ayuda comunitaria sin intervención estatal porque no creo que sea necesario para quienes leen Seúl.

Es un cambio que requiere meterse en el barro, además de difundir opiniones sobre temas tan importantes como el debate sobre el supuesto populismo liberal.

Eso creo, al menos.

–Enzo Prestileo

Me encantó la nota, obviamente me remontó a mis inicios en la lectura acostada (de hecho me di cuenta de que podía leer al despertarme de una siesta en el verano de 5 en jardín de infantes, y mirar una lámina de Billiken con la letra U la uva).

Pero lo que quiero contar fue que cuando tenía 7 años, en una época sin tele pero con jardín, huerto y muchos árboles, pasé siete meses acostada boca arriba, enyesada desde las axilas a los pies. Ahí aprendí a leer de verdad, con libros gordos, flacos, libros de colores, toda la colección Robin Hood de arriba a abajo. Mi abuelo me traía a veces libros complicados, y sobre todo los dobles, entre ellos Martín Chuzzlewit de Dickens, uh, terrible. Tuve que leerlo con la ayuda de mis dos hermanas mayores, porque Abuelito venía cada 15 días y preguntaba. O sea, al revés de David Obarrio.

Después sí vinieron los sillones, las camas, el pasto, la casita del árbol, el tren y más trenes de Tigre a Rivadavia para hacer la recuperación física. Siempre leer, siempre los mismos retos, amenazas de quedarnos ciegos, torcidos, etc, por no leer sobre la mesa. Después aprendí a leer libros de interés para mí a escondidas. Cuerpos y almas, El Diablo de Papini, etc, etc.
 
Las mismas historias con mis hijos, el mundo de las bibliotecas y aprendizajes, la felicidad y el dolor, el libro que cae pesado resbalando de la mano, la cama al piso.

Ahora que leo mucho en pantalla, igual me duermo con mi Kindle o con la laptop, la cama sigue siendo el lugar del placer de la lectura, no es lo mismo estudiar que leer. Estudiar es el silencio de leer en la silla y la mesa, el placer es el silencio de un cuarto tranquilo, de alguien que puede dormir a tu lado mientras una pasa las páginas.

Gracias por tu nota, David.

Saludos lectores,

–Inés Williams

Muy bien la altura del debate. Falta propiciar una tormenta de ideas. Ponernos en movimiento también en forma lúdica y libertaria para ensanchar las bases. También instituciones que acerquen y faciliten el poder para el pluralismo laburante. Por ejemplo, aquí en Santa Fe nos debemos una Constitución provincial: todavía tenemos dos cámaras legislativas y la gilada sigue siendo la convidada de piedra. Otra obligar al primer escalón del poder a superar el alumbrado, barrido y limpieza con una ley nacional de promoción del desarrollo humano.

–Edmundo Lingo

Háganlo mierda, plis. Hicieron un sello de goma con nuestro partido. No voy a decir que era Larreta. Pero era.

–Luis Adriano Nipoti

Esto solo amerita mi desuscripción:

“Queda claro que la estatura de la petisa para discutir supera por varios metros la del peluca”.

Es muy imbécil e impropio de Seúl este párrafo final. 

–Adolfo M. Laborde

¿Arte? ¿Cultura? Pesos de todos para mamarrachos pop.

–Eduardo José Balloni

No estoy de acuerdo para nada con los argumentos vertidos en esta nota. Especialmente los que destacan las no verdades de la ex presidente y de los comentarios sobre Lali Espósito, a la que no considero con capacidades tan especiales.

Atte,

–Silvia Tornimbeni

Hola, Seúl.

En cuanto al tema Espósito-Milei, coincido con la asimetría y desearía que el presidente pusiera su energía en mejores causas (que lo hace, valga decirlo). Por otro costado, no creo que Milei demonice la cultura, esa afirmación es militancia y, por último, el festival de Cosquín tiene una exención impositiva de alrededor de mil millones de pesos, eso es subsidio.

Saludos cordiales,

–María Virginia Emma

 

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