ELOÍSA BALLIVIAN

Esto no es para débiles

Cordobesas en pie de guerra.

Desde que leí en mi formación la novela de Carlos Fuentes Todos los gatos son pardos, los pueblos indígenas y su cosmovisión me resultan particularmente interesantes. Leyendo la nota de Luis Figueroa recordé un fragmento de la obra en la que el coro de augures reza “Moctezuma, rey, haz que vuelva la luz a tu imperio; gobiernas a los hombres, no a las piedras, y los hombres quieren conocer tanto la luz como la noche, y crear sus vidas propias y originales a partir de ese arriesgado encuentro” y continúa un augur “mientras esté ausente, seré deseado”.

Esa cosmovisión de la vida, ese sistema de creencias que –novelado– da cuenta de cómo los españoles pudieron con los pueblos americanos es la que creo yo sostiene fuertemente la idea de que un salvador o mesías vendrá a devolver la luz. El deseo profundo anula y niega el regalo de la libertad al hombre que los mismísimos dioses le han dado.

Hemos tenido nuestro “hombre de gris”, y con una realidad menos espiritual, en las provincias donde más se produce, hay menos creencia en que alguien pueda darnos la luz sino por el propio mérito de honrar el regalo de nuestra libertad.

La batalla del día a día por hacer esto visible no torna inútil el combate. Pensar y actuar con la pluma y la palabra acogiendo a quienes esperan llegue la luz divina es hoy un acto de rebeldía y un grito de libertad.

Gracias por tu nota. Aunque no compartas estas ideas, las tuyas –y los datos– me resultaron por demás enriquecedoras.

Ya tenés una nueva seguidora.

Saludos,

–Mariana Benítez

Comparto la mayoría de las consideraciones que Papic vertió en su columna aunque, extrañamente, no su última conclusión: no veo razones (aún) para considerar que Milei y su “revolución” hayan llegado para quedarse. Por supuesto, el hecho eventual de alcanzar la presidencia tornaría más compleja la defensa de este planteo, pero ni aún así lo descartaría.

De hecho, y pese a que ni medios como Seúl –ni hablar del resto– consiguen abstraerse del clima que kirchneristas y ¿libertarios? intentan, con bastante suceso, plasmar en la comunicación pública, con el propósito obvio de que permee del círculo rojo a la conversación ciudadana, las únicas evidencias objetivas de hechos políticos post PASO dicen lo opuesto.
Esos hechos fueron las elecciones provinciales de los últimos tres domingos.

Tanto en Santa Fe como en Chaco y Mendoza, Juntos por el Cambio se impuso con holgura, bastante por encima de lo que las encuestas pronosticaron. Y, paradójicamente, ese clima derrotista que se desparramó en el círculo rojo acerca de las posibilidades de éxito –que, inicialmente, consistiría en entrar al balotaje– de Patricia Bullrich, se basa, fundamentalmente, en esas mismas encuestas. O en buena parte de ellas, porque hay algunas, incluso, que no convalidan esa presunción.

Quizás el hecho de que no hayan aparecido otros instrumentos que las sustituyan hace que, por inercia mecánica, se recurra a ellas para fundamentar escenarios futuros, aun cuando en los últimos años han demostrado una patética inutilidad. Porque, más allá de la lógica defensa corporativa de sus dueños –en general, sociólogos muy hábiles para disfrazar con palabras su ineficacia–, las empresas que se dedican a estos relevamientos han fracasado una y otra vez en su propósito durante más de una década.

Mientras esta gente no encuentre la solución a sus evidentes problemas metodológicos, parecería más prudente dejar de divulgar sus “apuestas” lúdicas como si se tratara de oráculos infalibles y tratar de analizar con neuronas propias la escurridiza realidad.

Una cosa más, indirectamente relacionada con la columna y con varias otras referidas al populismo/peronismo y su evolución electoral de las últimas dos décadas.

Datos tomados de Wikipedia.

Elecciones presidenciales (1ra vuelta) desde 2007 a 2023 (esta última, PASO).

Peronismo sumado vs. oposición sumada (sin izquierda y partidos del 0,0…)

2007: 70 a 24 (+46)
2011: 68 a 30 (+38)
2015: 60 a 37 (+23)
2019: 54 a 40 (+14)
2023: 34 a 63 (-28)

El populismo/peronismo no desapareció ni, muy probablemente, desaparezca nunca.

El problema es que los resultados nefastos de sus políticas, en particular cuando se instala en países ricos (humana y materialmente), tarda demasiado en demostrar su poder destructivo (personalmente lo defino como el sacrificio del futuro en el altar del presente) porque genera una poderosa adicción.

El vaso medio lleno sería, en apariencia, que en Argentina llegamos a ese momento.

Eso sí, si Milei no termina siendo el Caballo de Troya del populismo que le da una sobrevida de… vaya uno a saber cuánto tiempo.

–Enzo Prestileo

Empecé un año después de vos y con muchos años más. Durante un tiempo no fui agredida porque los K eran pocos en Twitter, Facebook era mucho amor, inaguantable, enseguida me atrapó, hasta hoy. La primera agarrada con una K fue con una tucumana. Dio por sentado que con puteadas me iba a amedrentar. Se notificó que también conocía el vocabulario y que era más amplio. Jamás bloqueé a ninguno, hay que saber en qué andan.

Tu guía es la mía y hace unos meses es aplicada a estos llamados libertarios. Esto no es para débiles. Uno de los míos, con complejos centralistas, me dijo: creí que serías de Buenos Aires. Jajajajaja. El interior del interior existe, somos inteligentes y yo estudié en la universidad más antigua del país, UNCórdoba, en una época que tampoco era para débiles si no eras peronista o radical. Seguía a Álvaro Alsogaray.

–María Elisabeth Noria Martínez

Otra semana y otro legislador de Juntos por el Cambio ausente en una sesión viajando por el mundo.

Si los legisladores no tienen el mínimo compromiso de asistir a TODAS las sesiones, para lo que se les paga, vamos fritos. No importa quién gane las elecciones.

Como el meme, tienen un solo trabajo. Y lo hacen mal.

Si tienen compromisos afuera que manden asesores. Un desastre lo de Lucía Crexell, como había sido un desastre lo de Álvaro González Santos, Gabriela Brouwer y tantos otros. Tiene que haber sanciones disciplinarias internas. Bajarlos de reeleciones, algo.

La falta de compromiso con el trabajo es total.

–Andrés Glavina

 

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