ELOÍSA BALLIVIAN

Espíritu de discordia

Comentarios de nuestros lectores a notas de Fernando Straface, Alejandro Bongiovani, Julián Gadano, Diego Papic, Hernán Iglesias Illa y Andrea Calamari.

Sobre “La noche del domingo, la mañana del lunes”, de Fernando Straface

(podés leerla acá)

Estimado Sr. Fernando Straface:

Un breve comentario a su nota de Seúl con la cual, en general, coincido.

Sólo me queda agregar una pregunta, que vendría antes del “para qué”. Me parece que eso anterior es el “por qué”. Por qué Juntos por el Cambio, por qué volver al gobierno, por qué existe una grieta entre los argentinos, por qué  ─al decir de Joaquín Víctor González─ ese espíritu de dis-cordia que ya hace mucho tiempo rige en nuestro país, por qué ese clima tan arraigado de confrontación entre nosotros. Sólo una mirada a nuestra historia real, no la de Billiken, podría ayudarnos.

Un abrazo cordial,

─Luis Antonio Ferrero.

 

El pensamiento de este hombre me recuerda al diagnóstico médico de personalidad “borderline”, que identifica a aquellas personas “casi” normales, pero que sin embargo presentan conductas disfuncionales.

Su argumentación es buena, salvo por el hecho de que confunde las causas con las consecuencias de la grieta.

Cuando enumera los catastróficos resultados de las políticas K, los atribuye a la grieta.

El problema es “la grieta” que generó esas políticas y no la concepción corporativa, revanchista, totalitaria (podríamos seguir), de quienes generaron estas políticas.

Quienes estamos de este lado de la grieta no lo estamos por “grietistas” fanáticos, sino porque queremos políticas progresistas que son impensables para quienes están del otro lado, y nadie los convencerá de lo contrario.

Saludos cordiales,

─Miguel Barrera.

 

 

Sobre “Ellos y nosotros”, de Alejandro Bongiovanni

(podés leerla acá)

Estimados, me propuse una neurótica búsqueda de palabras en los dos artículos que defienden o no la grieta en la Argentina. Esa separación terrestre que implica que no podés cruzar al otro lado porque te caés en el abismo. De ambas me propuse comparar cinco palabras que pueden ser importantes motores para pensar nuestro país y las políticas públicas necesarias para mejorar nuestra vida diaria y futura.

Las cinco palabras son justicia, libertad, democracia y desarrollo. Debo decir que me sorprendí.

La nota de Straface tiene este conteo:

Libertad: 1
Democracia: 5
Desarrollo: 6
Justicia: 1

La nota de Bongiovanni tiene este conteo:

Libertad: 0
Democracia: 0
Desarrollo: 0
Justicia: 0

No es un indicador de nada, sólo una neurótica mirada.

Para mi las palabras y las ideas cuentan. Por eso las cuento y quiero que me las cuenten.

De más está decir que la nota de Bongiovanni es como el polvo que se junta en mi teclado. Superficial.

─María Cecilia García Maldonado.

 

 

Sobre “El regreso de la energía nuclear”, de Julián Gadano

(podés leerla acá)

Estimados Seúl:

Excelente artículo.

Me parece que faltó explicar cómo es el sistema de refrigeración de las centrales pequeñas. ¿Es igual que el de las grandes? ¿Por qué las centrales pequeñas son rentables? ¿Por la relación retorno de la inversión?

Saludos,

─Luis Ernesto Axelrud.

 
Respuesta:

En realidad no hay un único sistema de refrigeración. Lo que prima justamente es la diversidad de tecnologías, porque es un momento de “búsqueda”. Seguramente, cuando el sistema decante, quedarán menos jugadores sobre los alrededor de 25 que hay hoy, y seguramente primará un sistema. De los que vemos hoy rescato tres. Algunos siguen refrigerando por agua, otros refrigeran por aire (el aire tiene la ventaja de que te “libera” de una fuente de agua, lo que vuelve a los reactores muy competitivos en lugares aislados, por ejemplo en minería) y otros refrigeran por sodio líquido. El sodio líquido lo usan tanto para refrigeración como para almacenamiento. El modelo más conocido que usa esta tecnología combina algo que ya existía con una innovación interesante. El sodio líquido para refrigeración estaba en un viejo modelo de General Electric que al final no se desarrolló, justamente porque se privilegió el agua (me refiero a la década del ’60). Muestra un diferencial de 500 grados centígrados con su estado gaseoso lo que le permite extraer mucho más calor que los sistemas refrigerados por agua, incluso a alta presión. A eso le agregaron una innovación, que es un sistema de almacenamiento (baterías) de sodio líquido capaz de almacenar 345 MWe. Habrá que ver cómo funciona en la práctica (por ahora es un diseño), pero si funciona viene a resolver un problema que tienen los reactores nucleares, que es su tiempo de arranque. Al tener energía almacenada, pueden reemplazar renovables en tiempo real mientras arrancan.

En cuanto a la rentabilidad de las centrales pequeñas, no lo son por pequeñas sino porque están planteadas en un nuevo modelo de negocios que combina varias cosas de las que destaco tres. En primer lugar, fabricación en serie de modelos adaptables a cualquier realidad y transportables de manera sencilla en contenedores estándar. Eso baja exponencialmente los tiempos de construcción y por lo tanto los costos, así como los costos asociados a los diseños ad hoc y los costos de licenciamiento. En segundo lugar, se trata de modelos diseñados de entrada para ser competitivos en el mercado actual (no en el de la década del ’70), por lo que tienen por diseño muchos sistemas más eficientes (como la seguridad física por ejemplo) y cumplen con los estándares regulatorios sin recurrir a redundancias caras (el ejemplo de la refrigeración en algunos diseños tiene que ver con eso). En tercer lugar, las empresas que los diseñan son desarrolladores que no quieren vender reactores. Se asocian en cada caso a socios que quieren vender energía eléctrica y lo que venden es eso. Se financian en el mercado de capitales y recuperan la inversión a través de una tarifa pactada. En el caso argentino, varios diseños han demostrado que podrían firmar contratos a 80 dólares el MWe, que es equivalente al precio promedio del sistema.

─Julián Gadano.

 

Hola. Leí la nota “El regreso de la energía nuclear” de Julián Gadano. No es el objetivo de este mensaje opinar o criticar o expresar si estoy a favor o en contra del tema. Decir que “sólo” hubo 33 muertes en Chernobyl es malicioso y horrible. En ese desastre murieron cientos de miles de personas. Usar ese número para justificar que la energía nuclear es segura es cuasi populista y demagógico. Hay muchas otras razones (ciertas) para usar.

─Patricio.

 

La Argentina conoce su importancia y posibilidades para continuar su desarrollo nuclear. El proyecto CAREM, prototipo nacional puesto en construcción hacia 2010, cristaliza la fantasía infantil del sociólogo Gadano, y esperemos que entre en operación para ser reproducido en algunas regiones aisladas de nuestro país y exportado a otros países.

Simultáneamente con este reactor pequeño, Argentina necesita continuar incorporando energía nuclear de base para proveer de energía eléctrica con bajo impacto ambiental a grandes mayorías argentinas a modo de transición hacia energías renovables; esa está dada por centrales nucleares de módulos medianos o mayores, como la mencionada Atucha III.

Esperemos se concrete ese contrato, con el mayor aporte nacional posible, en el breve plazo.

Saludos,

─Ana Langdon, Ing.

 

Un nota con claridad meridiana.

Mis felicitaciones.

─Luis Meiners.

 

Interesante artículo sobre la energía nuclear. ¿Hay alguien que pueda escribir sobre un plan de recuperación de los ferrocarriles de carga?

─Eduardo Gutman.

 

 

 Sobre “Un «678» de baja intensidad”, de Diego Papic

(podés leerla acá)

En su nota “Un «678» de baja intensidad” Diego Papic describe una emisión del nuevo Duro de domar en la pantalla de C5N. No veo C5N principalmente por un tema de salud mental. Vi ese canal durante muchos años de mi vida, como fuente casi exclusiva de consumo informativo. Militaba en el kirchnerismo y pensaba que con eso me formaba. Habiendo cambiado de ideas políticas y pensándolo con la ventaja del tiempo transcurrido, creo que consumir ese discurso exaltado y sesgado dañaba mis capacidades de entendimiento y de establecer diálogos más genuinos y transparentes con los demás. Cuando el prejuicio es el agente determinante en la construcción de identidad y discurso, los otros son meras piezas para ajustar al mapa de creencias propias. De cierta manera, se deshumaniza a quien no piensa igual que uno.

Es imposible no tener prejuicios. Televisivamente hablando, hoy me informo con TN y a veces La Nación+. También hay discurso exaltado y prejuicios en los periodistas de esos canales. Porque, en definitiva, ¿quién no tiene enojos y prejuicios? Pero tal vez algo haya cambiado en nuestra relación con el prejuicio, antes intempestiva o no mediada por el acto de repensar. Tal vez sea algo que llega con el paso de los años, pero ya no compro con tanta facilidad el discurso que consumo en un canal de noticias. Bajo ese pacto tácito, doy al medio que elijo un voto de confianza.

Empecé a ver TN, canal hacia el que profesaba una irracional desconfianza en el pasado, a partir de la incorporación a su programación de Diego Sehinkman, a quien seguía en La Nación+ con su programa Terapia de noticias. Me gustaría proponer la idea de que hay un nuevo 678, pero no del lado del kirchnerismo, sino de la oposición: Sólo una vuelta más dio una verdadera vuelta de tuerca en la manera de mirar la realidad, pero en un sentido diferente al que proponía 678. Mientras este último partía de un paradigma de análisis del discurso y su estructura de sesgos (obviando de modo perverso el análisis de los sesgos de su propia mirada), Sólo una vuelta más parte de un paradigma anclado en la escucha como medio de superación del sesgo. Y eso es sencillamente porque lo conduce un periodista que también es psicólogo y a quien acompaña un equipo de panelistas que juega el mismo juego. No hago con esto una defensa de la moderación en tiempos de grieta. No tengo claro si hay que tener un discurso duro o conciliador para poder ganarle al kirchnerismo y empezar a resolver los graves problemas del país. Simplemente destaco que esa nueva voz mediática fue importante para habilitar un escenario de cambio en la mirada.

Sehinkman comenzó su programa en La Nación+ cuando había pasado un año de la asunción al gobierno nacional de Mauricio Macri. En una de las primeras emisiones, si no la primera, en el editorial afirmó que era un síntoma muy significativo que la Argentina tuviera un presidente que confesaba públicamente que se psicoanalizaba. El PRO trajo aires de renovación en una clase política que por primera vez se mostraba dispuesta a reconocer errores o falencias. Y Sólo una vuelta más cristaliza en la opinión pública la natural aceptación de que los políticos no son dioses, sino seres humanos que intentan cambiar las cosas. Parece una obviedad, pero la política suele caer en la tentación de hacer culto de los líderes. Un tipo de mistificación que convierte al discurso en palabra sagrada y en herejía toda disidencia.

Como bien describe Papic, la prensa oficialista se ha convertido en un espacio donde disentir es casi imposible y se hace un acting de las diferencias para mostrar un democratismo inexistente. La oposición política y mediática es quien hoy puede garantizar (y efectivamente lo hace) la real circulación de ideas y aceptación del disenso, elementos que son el sustrato necesario para un verdadero cambio. Lo ilustra el hecho de que las PASO se hayan convertido en el medio de dirimir los desacuerdos entre candidatos dentro de la principal coalición opositora, en contraposición al verticalismo férreo del caudillismo peronista expresado en la figura de Cristina.

El debate que se libra al interior del universo opositor, entre quienes están a favor de plantear la contienda política del país en términos de grieta (como López Murphy) y quienes ponen énfasis en la necesidad de superar esa fractura (como Larreta), no se da con el mismo grado de explicitación, respeto y plasmación en canales civilizados de diálogo dentro del universo oficialista, que tiene el mismo dilema pero lo resuelve a través de conspiraciones palaciegas y golpes por la espalda. Más allá de quién gane la interna abierta de Juntos por el Cambio, el hecho de que sus diferencias se resuelvan por medio de un debate transparente y elecciones limpias tiene un valor extraordinario. Sólo queda esperar la llegada de las primarias y ejercer con plena confianza el derecho a optar entre ofertas electorales nacidas de la misma y auspiciosa libertad.

─Álvaro Fuentes Lenci.

 

 

Sobre la entrevista a Ricardo López Murphy de Hernán Iglesias Illa

(podés leerla acá)

Excelente reportaje. Va a las cosas importantes y se desvía poco en lo anecdótico.

Pero el motivo de mi mensaje es para preguntarme, con mucho de frustración, por qué una línea de pensamiento tan clara, particularmente en lo económico pero también con aportes simples y prácticos en lo político (narrativa, reglas), parece ser muy poco tomada en cuenta por la conducción política de Juntos por el Cambio.

Sería, por ejemplo, un excelente presidente de un Banco Central con las características que él describe de funcionamiento e independencia.

No hablaría de Messi, pero tenemos, al menos, a un Di María en López Murphy. Ojalá nuestros Scaloni no lo desaprovechen.

─Enzo Prestileo.

 

 

Sobre “El caricaturista de Hitler”, de Andrea Calamari

(podés leerla acá)

Me emocioné al leer el articulo de Andrea Calamari sobre “El caricaturista de Hitler”. Lo encontré buscando la razón por la cual Carl Meffert/Clément Moreau volvió a Suiza en el ’61. Mis padres y yo fuimos al puerto a despedirlo a él, a su mujer Nelly y a sus hijos. Yo tenía diez años y toda mi infancia pasé los fines de semana con ellos y el círculo de intelectuales amigos que se reunían en su casa en Adrogué.

Ahora vivo en Jerusalén. Dentro de una semana expongo trabajos y hablaré de Yupp, como lo llamábamos los cercanos a él. Fue una gran influencia en mi vida y mi casa está llena de sus grabados, sobre todo los que hizo sobre Jujuy, el carnaval, etc.

Seguro que se fue harto de la dictadura y la censura y persecución, pero quería un dato más preciso para mi charla.

Un artista tan increíble, un verdadero luchador contra el fascismo y la dictadura, y tan poco conocido.

¡Gracias!

─Patricia O’Donovan.

 

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