LEO ACHILLI
La economía en 3 minutos

#12 | Fantasmas

La suba del dólar no preocupa, porque ahora el valor es más lógico. La baja de los bonos, sí.

Getting your Trinity Audio player ready...

¡Qué semana, Teté! No faltó nada: se escapó el dólar, luego se tranquilizó, se complicó el gabinete, show en el Luna Park, remake en Córdoba y el continuado sainete de la Ley Bases que no termina de salir. Ni el tristemente célebre general Alais se atrevió a tanta demora.

[ Presenta este newsletter Cushman & Wakefield, especialistas en inversiones inmobiliarias corporativas. Auspicia Galileo Fondos. Invertí con confianza. Invertí con inteligencia.]

La suba del dólar no es una corrida ni nada que se le parezca. Es algo natural luego de la baja de tasas, a la que se suma la incertidumbre política más el olor (digámoslo así) a apreciación cambiaria. La brecha cambiaria tenía que subir, eso era claro. Lo que nadie podía saber era que pasaría tan de golpe ni que ocurriría la semana pasada. Se veía que el famoso carry trade, es decir, la oportunidad de ganar dólares dejando la plata en pesos, tenía patas cortas.

Cuando todos creen que no se puede perder, es precisamente el momento de perder. Pero al mismo tiempo es justo decir que el valor actual del dólar luce más o menos correcto. Uno estaba inquieto con el MEP debajo de 1.000, pero mucho más relajado con valores cercanos a 1.200. No hay razón para esperar una corrida. Más cuando los bancos empezaron a subir las tasas de plazo fijo a pedido del equipo económico.

Quizás más preocupante que la suba del dólar sea la baja de los bonos. El riesgo país, que había tocado 1.200 puntos, volvió a estar arriba de los 1.400. La lógica es que un gobierno con relativamente poca deuda y superávit fiscal no debería tener problemas en cumplir. Pero también es cierto que, con la nueva arquitectura monetaria, el Tesoro aumenta su nivel de deuda (al tiempo que el Banco Central la reduce). Esto es contable, porque el análisis económico solía incluir las Leliq y pases en la deuda pública. Probablemente hasta hace un par de semanas el mercado daba por hecho que pasaban las leyes y ahora les ponen una ficha a los fantasmas.

La otra novedad económica de la semana estuvo en el PBI de marzo, que, en línea con las expectativas, fue horrible: cayó 1,4% contra febrero y 8,37% contra marzo pasado. Interesantemente, el INDEC corrigió para mejor enero y febrero, con lo cual las proyecciones para el año no cambian. Esperamos una caída superior al 3% para todo 2024. La única forma de entender el ciclo ahora es mirar datos intermensuales. Estamos convencidos de que abril fue mejor que marzo y después veremos. Marzo fue el piso de actividad, pero esto no quiere decir que haya una recuperación en “V” ni mucho espacio para metáforas de buceo.

La política siempre fue el principal riesgo y activo de Milei. Su estrategia de comunicación está entre los activos. La gente hoy pide autenticidad y Milei les da eso. Se muestra como es. Hay un paralelismo con el Menem que jugaba al básquet y al fútbol con la Selección en plena híper. Milei tiene más track récord futbolístico que Menem (jugó en Chacarita), pero le da más millas cantar en el Luna. Para los que dicen que cantar en el Luna es incompatible con la recesión y la pobreza, yo digo que se quedaron en el siglo XX. Lo que sí hay que admitir es que todo es un poco bizarro. Son pocos, tienen poca experiencia de gestión y ya la prensa habla insistentemente de crisis en el gabinete.

Además, la casta está vendiendo cara la derrota. La Ley Bases sigue en boxes y ahora la oposición dialoguista empieza a dar vueltas. Incluso legisladores con background económico se tiran contra el impuesto a las Ganancias, que es de lejos el mejor impuesto, con la excusa de que Milei vulnera una promesa de campaña. Suena a una excusa para demorar y complicar. El otro problema es el RIGI. Todos sabemos que no es ideal tener un RIGI. También sabemos que de todos los pecados de la Argentina, el RIGI es uno de los más digeribles. Lo sabemos porque hay decenas de empresas que tienen RIGI desde hace décadas, con o sin ley o a veces con leyes no escritas. Nuevamente, no es algo que enorgullezca, pero tampoco un justificativo para frenar a un gobierno.

Para esta semana pondremos todo el foco en la política y la licitación del Tesoro, que ocurrirá en la segunda mitad de la semana. Y trataremos de entender si realmente hay chances de eliminar el impuesto PAIS luego de que salga la Ley Bases.

Hasta la semana que viene.

 

Si querés suscribirte a este newsletter, hacé click acá (llega a tu casilla cada lunes).
Si te gustó esta nota, hacete socio de Seúl.
Si querés hacer un comentario, mandanos un mail.

 

Compartir:
Andrés Borenstein

Economista jefe de Econviews. Profesor de economía (UBA y UTDT). Conductor del podcast 'La economía en 3 minutos'.

Seguir leyendo

Ver todas →︎

#14 | Ni tan bien antes, ni tan mal ahora

La opinión pública sigue apoyando, pero la política tiene otras leyes.

Por

#13 | Que sea ley

El dictamen favorable de la Ley Bases se leyó como una buena noticia y permitió que repunten bonos y acciones. Pero la batalla no está ganada.

Por

#11 | Bajar la inflación como sea

El Toto Caputo pisa las tarifas para esconderlas debajo de la alfombra y que mayo dé mejor pese a la inercia inevitable.

Por