¿Y ahora?

Una gran coalición para desempatar la Argentina

De esta crisis sólo saldremos con un gobierno amplio, generoso y competente, que logre 'resetear' el país con un plan de desarrollo a 30 años.

Los argentinos transitamos días de incertidumbre y angustia por culpa de una crisis económica originada en la impericia y agravada por la irresponsabilidad política del gobierno del Frente de Todos.

Hace una semana, luego de varios episodios de declaraciones cruzadas, el Gobierno nacional volvió a tomar al país de rehén de sus peleas internas. Las acusaciones lanzadas por el Presidente y la vicepresidenta en sucesivos actos públicos desnudaron la falla de origen del gobierno del Frente de Todos, una asociación que se constituyó con un objetivo electoral pero que nunca tuvo un plan de gobierno y una visión común de país. El propio Presidente se jactó de no tener un plan de gobierno y es justamente por eso que hoy lidera un mal gobierno. La ausencia de un plan empuja la improvisación y aumenta la mala praxis. Esta propiedad de la “física política” siempre pasa a cobrar, y hoy los argentinos pagamos la factura con “punitorios de futuro”.

En este contexto, es la primera vez que la oposición se mantiene unida con el peronismo en el poder. Juntos por el Cambio consolidó su unidad y demostró un ejercicio responsable de su rol de oposición, con límites a los abusos del gobierno nacional –como cuando frenó en el Congreso avances oficialistas contra la Justicia y subas de impuestos– y evitando el default internacional del país con el apoyo al acuerdo con el FMI, incluso con el Frente de Todos dividido en este objetivo.

Después de la experiencia fallida del FDT, es clave debatir el modelo de gobierno y consenso ampliado para implementar ese plan para el crecimiento y el progreso del país.

JxC debe continuar actuando con firmeza, y con templanza y sobriedad en las formas declarativas para ser referencia de certidumbre y futuro frente a la irresponsabilidad del Gobierno nacional. Para ello, es necesario consolidar dentro de JxC una visión común para la Argentina y acordar un plan para alcanzarla. En su gobierno, Mauricio Macri señalizó un rumbo de desarrollo para la Argentina. Después de la experiencia fallida del Frente de Todos y en un contexto de crisis económica y política, es clave debatir el modelo de gobierno y consenso ampliado para implementar ese plan para el crecimiento y el progreso del país.

Hace más de 100 años que la Argentina no encadena tres buenos gobiernos seguidos. Los países que enfilaron hacia un rumbo de crecimiento y progreso lo lograron con un consenso ampliado sobre un plan sostenido por varios mandatos, incluyendo en varios casos la alternancia de signo político. Hace algunos días, nos reunimos en Israel con los arquitectos políticos y económicos del plan de estabilización que  en los ’80 les permitió reducir la inflación del 400% a un promedio anual de entre 1% y 3%. Todos remarcaron un punto: el éxito del plan no radica solamente en una política económica bien diseñada, sino fundamentalmente en el consenso político “ampliado” que tuvo la coalición que lo lideró, integrada por los dos partidos mayoritarios, el Likud y el Partido Laborista. El camino no fue fácil ni inmediato, pero el consenso político alimentó un fuerte apoyo social. En Israel, el acuerdo de las fuerzas políticas sobre el rumbo de la economía y el horizonte de desarrollo se mantiene incluso a pesar de las crisis políticas.

Tres elementos

El liderazgo para esta hora tan difícil de la Argentina tendrá que combinar de forma virtuosa tres elementos. En primer lugar, la capacidad de enunciar y hacer pedagogía pública de una visión de país y un trayecto hacia ese futuro, y así agrupar un mandato social amplio como sostén de un plan de estabilización y crecimiento.

El gobierno que asuma en 2023 será un gobierno de coalición. La propuesta de Horacio Rodríguez Larreta dentro de Juntos por el Cambio es la disrupción política más importante en décadas de democracia: una gran coalición que “resetee” el país con un plan de desarrollo para los próximos 30 años. La Argentina vive un momento crítico, con el país tan paralizado y “empatado” en términos de sistema político que ningún gobierno logra el suficiente apoyo para impulsar transformaciones sostenibles en el tiempo. Es algo que no se hizo nunca en la Argentina y es el modelo que siguieron países como Alemania, con Angela Merkel a la cabeza.

La propuesta de Horacio Rodríguez Larreta dentro de Juntos por el Cambio es la disrupción política más importante en décadas de democracia.

En segundo lugar, es clave crear condiciones de diálogo y arbitraje de conflictos políticos para poner siempre el plan y la visión de largo plazo por sobre los personalismos e intereses de corto plazo. Las constantes antinomias son un escollo que tenemos los argentinos para crecer y desarrollarnos. “Firme con las ideas, suave con las personas” es un consejo que nos dio el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou cuando nos reunimos con él semanas atrás. No se puede gobernar si los líderes políticos sólo se comunican en el lenguaje de la grieta. El diálogo y la capacidad de arbitrar conflictos son fundamentales para gestionar la “gran coalición” y presentar ante la sociedad un orden político consistente con el plan. ​

En tercer lugar, el país necesita dirigentes con competencia para gobernar. El ejercicio del buen gobierno supone experiencia y conocimiento del Estado, capacidad de convocar equipos y credenciales para conducir con templanza momentos de crisis. Rodríguez Larreta consolidó la transformación que inició Macri en la Ciudad con logros contundentes como la creación de una Policía que​ bajó todos los delitos, la transformación de la escuela secundaria o la integración de barrios populares.​ Y cuando tuvo que gobernar en tiempos de crisis, hizo de la gestión de la pandemia un ejercicio de buen gobierno que los porteños ratificaron en las últimas elecciones. Gobernó con evidencia, con templanza, con un equipo que confió y entabló un diálogo con la sociedad, comunicando con claridad y sobriedad, ampliando la salud al bienestar integral, y alineando al gobierno entero detrás de la emergencia. Frente a un gobierno nacional que improvisa permanentemente, responde con planificación; a los problemas, con diálogo, seriedad, evidencia y gestión; a los abusos del Gobierno, poniendo límites con firmeza y convicción, como cuando impidió en la Corte Suprema que el Gobierno nacional cerrara las escuelas.

Para quebrar la tendencia de la Argentina, quien gobierne en 2023 debe ser consciente de que probablemente no verá los beneficios de muchas de las reformas que impulse. Su principal objetivo debe ser generar acuerdos profundos que puedan sostenerse en el tiempo y a través de sucesivos gobiernos para poner al país en una senda de desarrollo.

 

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Fernando Straface

Secretario general y de Relaciones Internacionales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

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