LEO ACHILLI
Domingo

Entre caníbales

Antes C5N replicaba la agenda del kirchnerismo. Ahora es al revés.

No sé bien por qué, pero me encanta escuchar programas de radio y televisión kirchneristas. Así como otros se deleitan con la literatura fantástica o la ciencia ficción, a mí me interesa ver cómo funciona ese mundo  donde las leyes de la naturaleza no se comportan como en el mundo real. Es sensacional escuchar a Roberto Navarro contando cómo negociaría con el FMI –un proceso para él similar a regatear el precio de un auto usado en una concesionaria de Bancalari–; las editoriales de Sandra Russo, que tiene los bueyes más perdidos que nunca; o a Roberto Caballero, que se siente el heredero de Rodolfo Walsh y en sus editoriales recuerda su heroica resistencia cuando, en 2016, le cortaron el contrato en Radio Nacional.

Las pseudo-ciencias son atractivas porque ocultan su falsedad debajo de un razonamiento muy bien concatenado y que permite explicarlo todo. Para el simpatizante kirchnerista, estos razonamientos están todos presentes, casi todo el tiempo, en C5N. El kirchnerismo, por ejemplo, cree encarnar al pueblo; si éste no lo vota es porque le faltó “conciencia de pueblo”. Esta falta de conciencia de pueblo, por parte del propio pueblo, sigue el argumento, se debe al bombardeo mediático que reciben por parte de los medios hegemónicos, herramientas de la administración simbólica que tienen los poderes económicos concentrados. Así, gracias a este paralelismo con el concepto marxista de conciencia de clase o con la freudiana teoría de la resistencia, es como cierran la tautología, esencial en cualquier pensamiento pseudo-científico. Si los votan es porque representan al Pueblo y si no los votan es por culpa del fino trabajo de los medios concentrados, que le hacen adoptar al Pueblo la agenda del Grupo Techint. ¡Irrefutable!

Esta cosmovisión le cae de parabienes al periodismo oficialista, porque el Gobierno está dispuesto a financiar miles de medios gráficos y audiovisuales de terceros y ampliar los presupuestos de los públicos para que ingentes cantidades de intelectuales y egresados de la carrera de comunicación social le expliquen al pueblo que es pueblo pero, sobre todo, ¡que no se olvide de votar como pueblo!

Si no los votan es por culpa del fino trabajo de los medios concentrados, que le hacen adoptar al Pueblo la agenda del Grupo Techint. ¡Irrefutable!

Fue como parte de esta lucha que en 2012, según múltiples reportes y declaraciones, Cristina Kirchner conminó a Cristóbal López a comprar al peso los medios que eran propiedad de Daniel Hadad. Los que le interesaban a la entonces presidenta eran Radio 10, por lejos la radio más escuchada del momento, y C5N, el único canal de noticias con el hardware y software suficiente para disputarle el liderazgo a TN. Así fue cómo el Grupo Indalo se hizo cargo, casi por obligación, de este negocio, en el que nunca había estado interesado. Hasta ese momento su forma de influir en la política no era la batalla cultural: eran los casinos.

Cristóbal, ese hijo de españoles con un pretendido aire a Alberto Closas, habrá pensado que ese mal negocio económico y financiero al menos le daría un blindaje. Ya desde antes de su incursión mediática había movido sus aceitadas influencias para que el periodismo repitiera como un mantra que “Cristóbal no es Lázaro”, sino (tan solo) un empresario prebendario, como cualquiera de los de la UIA. Interesante fue cuando durante un tiempo convivieron en la pantalla de C5N los periodistas del ancien régime de Hadad con los kirchneristas recién llegados: Roberto Navarro, por ejemplo, como columnista económico de Eduardo Feinmann. Hacían kirchnerismo de gatillo fácil: bala y pan dulce para todos. Como le gustaría a Berni.

Un delito penal tributario, sin embargo, lo llevó a Cristóbal a la cárcel, hiriendo su orgullo y jurando venganza contra un Mauricio Macri al que ve como responsable de su caída en desgracia. Al contrario de Lázaro, que pareció hacer la cuenta fría de que fue buen negocio estar preso unos años a cambio de su botín, a Cristóbal sólo pareció importarle la libra de carne de Macri. 

Comerse al caníbal

Los domingos a la noche, en un horario como para competir con La Cornisa de Majul y Sólo una vuelta más de Diego Sehinkman, está Caníbales, que es la nave insignia de C5N. Conducido por Pablo Duggan (y a veces también por Julián Guarino) en un momento tenía como panelistas a Aníbal Fernández, a Roberto Feletti, el abogado José Manuel Ubeira y a su colega Natalia Salvo. El programa tiene como único objetivo demostrar que todo fallo judicial es exactamente al revés que la realidad. Si alguien es inocente, en Caníbales será condenado; si alguien es culpable, será indultado. Un lawfare por partida doble. Todo como consecuencia de la dependencia, que no se cansan de machacar, del Poder Judicial al poder económico, que es permanente, hegemónico y no sé cuántas cosas más. Y salpimentado con insultos a Macri, dichos por Aníbal o por Ubeira, que parecen sacados de los que le profería el Coronel Cañones a su sobrino Isidoro: ¡mequetrefe, granuja, badulaque!

Si, para refutar su teoría del lawfare, algún domingo alguien les dijera que a Macri lo procesaron y a CFK la sobreseyeron (igual que, hace dos días, al propio Cristóbal López), dirán que los que niegan el lawfare son lo peores. Igualito, insisto, a la teoría de la resistencia del psicoanálisis.

Después de las PASO, tras la ida de Aníbal y Feletti al gabinete nacional, cambió un poco la conformación de Caníbales. Se incorporaron el dirigente agropecuario Eduardo Buzzi, al que no pierden oportunidad para bullearlo por haber estado en contra de Cristina Kirchner cuando la Resolución 125; y Úrsula Vargues, que aporta la cuota de trotskismo cool y supuestamente molestar al poder desde una posición canchera ya pasada de moda pero que fue bastante relevante en la primera década de este siglo.

Esta herejía proferida por Moyano activó las alarmas de la Santa Inquisición cristobalina y tanto Duggan como Úrsula le saltaron a la yugular.

El domingo 31 de octubre fueron invitados al programa Mariana Moyano y Luis D’Elía. Luis estaba con un bibliorato en la falda denunciando no sé qué cosa de espionaje que le había hecho el gobierno de Macri: un Guillermo Patricio Kelly cobrizo. Moyano, que venía de una participación estelar en el mismo canal unos días antes –en la que hizo gala de librepensadora y le discutió el catecismo kirchnerista a la devota Cynthia García–, fue invitada para dar sus opiniones sobre los temas que se trataran en el programa. Empezaron mofándose de que Macri, con motivo de su declaración indagatoria, había juntado en Dolores menos gente que un artista callejero. Moyano salió a la palestra para decir que era una pérdida de tiempo seguir riéndose de Macri, porque “esos cuatro gatos locos” les habían hecho perder la última elección (se refería a las PASO). Son tres minutos imperdibles que están en YouTube

Esta herejía proferida por Moyano activó las alarmas de la Santa Inquisición cristobalina y tanto Duggan como Úrsula le saltaron a la yugular. Buzzi, pareciéndose al personaje de Miguel Del Sel, le daba la razón a ambos bandos y D’Elía miraba con cara de viejo demenciado recién salido del geriátrico para la cena navideña (igual era más digno que Buzzi). Fue tanto el escándalo que Moyano esa misma noche escribió este tuit en son de paz con el kirchnerismo ortodoxo que no paraba de agredirla por su sacrilegio.

C5N, que empezó como pata mediática del kirchnerismo político, cada vez más es la cuña de Cristóbal López en el Gobierno Nacional. Jorge Asís lo dejó entrever cuando con Novaresio dijo que las cuitas personales de Cristóbal estaban llevando al Gobierno a lugares inconvenientes para el propio Gobierno. No hay que olvidar que el mismísimo actual Presidente de la Nación era empleado de Cristóbal y que, como ya dije antes, puso a dos de sus empleados recientes en el Gabinete Nacional.

Así como tradicionalmente los sindicatos habían oficiado de refugio de políticos peronistas en épocas de ostracismo, para después tener sus representantes propios en la política, hoy son los medios comprados durante su paso por el poder uno de los refugios que les aseguran un sustento. Sobre todo a los políticos intelectuales (no tanto a los territoriales, que siempre tienen un palenque donde rascarse mediante negocitos en el pago chico). Esto hace que, así como antes esos políticos respondían más al sindicato que los había cobijado que al partido, hoy en día quizás responden menos al gobierno para el que trabajan que a los dueños de los medios que les permitieron pagar las expensas mientras transitaban el desierto. Así logra C5N que su agenda sea, al menos en parte, la del Gobierno y no al revés, como había sido originalmente pensado.

Así logra C5N que su agenda sea, al menos en parte, la del Gobierno y no al revés, como había sido originalmente pensado.

El problema de los intelectuales en la sociedad capitalista (y de los periodistas como subespecie) ha sido ampliamente tratada por la sociología, pero lo que me parece que es nuevo, es que lo que antes era un servicio adyacente hoy se ha transformado en una industria a la que la política debe necesariamente prestarle atención, porque ahora son miles y miles, con poder corrosivo, que de una u otra forma va a haber que mantener.

Indalo, desde sus múltiples radios FM y AM, el diario Ámbito Financiero y C5N denuncian la concentración de medios; sus dueños exclaman “lawfare” mientras son absueltos en la misma causa en que la contraparte estatal, Ricardo Etchegaray, es condenada; los periodistas que se dicen trotskistas corren presurosos para ver si pueden ser asarlariados de C5N y que el fruto de su explotación termine en los bolsillos de López y de De Souza. Así de dadas vueltas están las cosas en la Argentina.

 

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Ergasto Riva

Licenciado en Administración. Doctorando en Cs. Económicas. Autor de 'La Moneda Virtual' (2012). En Twitter es @ergasto.

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