IGNACIO LEDESMA
Entrevistas

Alfredo Casero

El actor dice que opina de política porque la pelea es la sal de su vida. Le trae problemas, pero no le importa porque tiene otros negocios, como manejar una retroexcavadora. Y eso también es arte.

A la mañana estaba en Mendoza comprando repuestos. A la noche ya había llegado a San Luis, donde trabaja en su campo. Pronto volverá a su casa de Capilla del Señor y después se instalará en Buenos Aires, su domicilio oficial, para poder votar. La vida de Alfredo Casero (Vicente López, 1962) es así, inquieta, como él. El creador de Cha Cha Cha se dedica mucho al trabajo manual y un poco menos al humor, la actividad que lo hizo famoso. La posición política que tomó hace algunos años tuvo bastante que ver con esto. Y así lo explica él, en esta charla verborrágica y sincera que tuvimos por videollamada.

¿Cómo comenzaste a involucrarte tanto en política?

Yo arranqué a hablar en 2013, a raíz de una nota que me hizo Lanata. Tampoco podía ser demasiado claro, porque nadie hablaba de nada. Existía un miedo absoluto porque Estela de Carlotto era una especie de reina madre que hablaba en el lugar de la reina hija. Empezó todo por un tweet mío en el que pedía por María Cash. Lo que yo decía en ese tweet era que en el lugar donde desapareció María Cash tenía que estar gendarmería. Dije eso y automáticamente saltaron y terminé en 678. Me empezaron a decir: “Vos te tenés que callar la boca”. Edgardo Mocca dijo que como yo era un cómico no estaba habilitado a dar una opinión política. Eso estaba diciendo un tipo en la televisión pública.

Y reaccionaste.

Automáticamente hice una denuncia abierta, porque estaban violando el Pacto de San José de Costa Rica. Vos no podés decir en un medio público importantísimo que alguien no tiene derecho a hablar. Ahí nomás empecé a decir que los derechos humanos no son algo que se puede ceder. La Declaración Universal de los Derechos Humanos nace después del nazismo, en donde una persona común tiene que tener un lugar para defenderse de los gobiernos, que son los primeros violadores de los derechos humanos. Entonces, toda mi vida fue y es ser el chanchito práctico. Vos ves que los actores van a comer… Bueno, yo siempre laburé, hice mis negocios, hice mis cosas. No me interesa el lujo. Y mi política propia era la de avisarle a otros qué era lo que podía llegar a pasar. Eso me movió, a mí no me mueve el interés, yo no soy de ningún partido. Cuando tuve que romperle la boca al PRO lo hice y me importó tres carajos, se armó quilombo en un programa, en un momento en donde les dije un año y medio antes que estaban totalmente descartados y que iban a acabar perdiendo las elecciones, cosa que sucedió.

¿Qué era lo que vos veías en 2013 y que necesitabas avisarle a la gente?

Antes de que asumiera Néstor, creo que en el programa de Wiñazki, dije: “Muchachos, ¿no escuchan ustedes los tanques alemanes? Nosotros estamos en una aldea polaca y estamos escuchando los tanques alemanes, muchachos, vienen los nazis”. Lo que estaba viendo en ese momento era todo lo que ya había pasado, el avance de Milani, esta vieja cotorruda Estela de Carlotto a la cual no se la podía nombrar, abrazándose con Milani, diciendo: “Hay que demostrar en realidad si fue o no fue”.

¿Te cambió mucho la vida todo esto?

Si, claro. Los palos se te vienen encima. Yo nunca cobré un sope por trabajar de esto. Hay muchos periodistas que dicen: “Yo me jugué la vida”. A mí me chupa un huevo nada, a mí no me importa medir nada. Por ejemplo, Nik dice: “Me amenazaron, me amenazaron”. ¡A mí me amenazaron treinta mil veces! Me llamaron por teléfono políticos para decirme que me metiera en otra cosa, que no tenía nada que hacer, los periodistas hicieron desastres, me dijeron barbaridades.

¿Cómo lo sobrellevaste?

Yo soy budista, pero no soy practicante sino que me interesa más que nada tener una idea filosófica y me parece la idea filosófica más interesante, la que aprendí de puro pedo en Japón: el sutra de los ocho vientos. Dice: “Cada uno de nosotros es un buda, vos mataste en una escuela a 25 pibes, entre esos 25 pibes mataste al que iba a cambiar la mundo”. Entonces, se puede cambiar la causa y el efecto. No te tiene que importar perderlo todo, no te tiene que importar perder el honor, no te tiene que importar perder el dinero y mirá, funcionó.

Este último tiempo trabajé muy poco en televisión, no me dejaron volver a hacer humor, todos los actores son kirchneristas, son chupaculo de alguien y les gusta estar del lado del palo que pega y no del lado del palo que recibe. Y yo, por esencia, voy a estar del lado del palo que recibe, porque me gusta la pelea, esa es la sal de mi vida. Me sale del culo, soy tano, lo volvería a hacer, seguiría peleando hasta que no quede uno.

¿Hay actores que piensan como vos pero que no se animan a decirlo?

Si son tibios que se vayan a cagar.

¿No hablaste con ninguno en privado?

Hay tipos con muchísima altura, como Oscar Martínez. O Brandoni, que es un político. Los actores son gente de alas muy chiquitas. Ahora estoy trabajando en una pieza, tienen que venir a engrosarla con soldadura para llevarla a un tamaño para que entre un retén, para que no se le salga el líquido hidráulico donde funciona una máquina retroexcavadora con la que gano plata para comer. ¡Eso es arte! ¿El arte es todo lo que vas a hacer para agradar al mundo? No, el arte es todo lo que se te canta el culo y dejás plasmado para adelante. La obra de arte es la persona, no es la obra tuya. La obra de arte soy yo. La gente me ve que estoy lijando una cosa y puteando y dice: “¡Guau, qué bárbaro!”. Por eso es que yo no tengo amigos en la política. Yo no soy amigo del Corcho Rodríguez y voy a tomar cafecito con él en Pepito. Yo no hablo bien de ninguno, no me pongo una gorra que tiene una marca de herramientas. Yo esto lo hago totalmente de corazón. Me niego a poner de ninguna manera en esto una cuestión heroica que me eleve sobre los demás porque yo soy en este momento el único cómico que les quedaba y ya no puedo serlo.

¿Qué pasó?

Yo no pude hacer mi programa ni nada, porque un tipo como Codevila que es la imagen de la mediocridad, de la segundidad como artista y como actor, me cagó la carrera. Porque si te llama Canal 13 y te voltea el programa… Te deja hacer uno y después… Siempre tuve alguien que me quería poner la pija en la oreja. Fue muy duro hacer Cha Cha Cha, pero eso fue nada más que un medio, no fue un fin. Tal vez el fin es éste. Tengo 59 años, viví el gobierno militar de una manera terrible. Estas viejas putas que me dijeron de todo, la Asociación Argentina de Actores mandando una carta a todos lados diciendo que yo era un nazi, negacionista de los muertos. Y nadie me preguntó mi historia.

¿Cuál es tu historia?

Mi historia personal en esa época es un párrafo aparte, una historia de mierda, con respecto a los militares, con respecto a vivir en la calle, no importa.

¿Tus hijos te apoyan?

Nosotros somos una escudería, somos como autos de carrera que corren. A mí me tocó ser Enzo Ferrari, mi hijo es Dino Ferrari, el otro es Francesco. Cada uno sacó los autos de carrera de los años del pedo, ahora están haciendo una cosa increíble, me dan un orgullo. Arreglamos todo entre nosotros, nadie me va a decir: “Che, qué lindo esto que hiciste”. Por ahí yo trabajo y nadie me dice nada. Cuando veo ahora el laburo del nene [en Maradona: Sueño bendito] digo: “Laburó como loco”. Dos días a la semana tenía que ir a jugar fútbol con futbolistas y lo cagaban a patadas. Tres días a la semana tenía que ir al gimnasio y tres días a la semana trabajar con un tipo que le enseñara a patear de zurda. Todos van mejorando. Minerva es tapa de la Vogue de Rusia, a mi hija Guillermina le gusta ser peluquera y la invitan a hacer capacitaciones y la tipa tiene ese ángel… Todos laburamos en los que nos gusta.

Y al ser actores, con esto que me decías de que todos los actores son kirchneristas, ¿nunca te dijeron “para, papá, que esto me afecta”?

El nene un poco me decía, y yo: “Callate la boca, yo no me meto en tus cosas, no te metas en las mías. Si te pone mal tomate algo, pelotudo, bancatelá”. Pero somos todos sanos. Ni merca, ni alcohol. No tomé en la puta vida falopa. Mis hijos son más sanos que la San Puta.

El año pasado dijiste que estabas estudiando Derecho. ¿Seguís con eso?

Empecé, pero tenía que hacer grupos con pibes que me rompían las bolas. Si yo vivo bien, ¿para qué tengo que tener el drama de la responsabilidad de quedar libre o no? Que eso lo haga un profesional. Me encanta la historia, la forma de las leyes. Me pasa lo mismo con la psicología, con la filosofía, con la mecánica, con la aviación, con los barcos, con el buceo, con los animales, con todo.

Entonces dejaste de estudiar.

Sí. Después hay otra cosa también. Hay demasiados abogados que estudiaron para ser abogados y no lo son. Como la modelo que dice: “Yo soy abogada”. Y sí, estudiás abogacía, pero escuchame, ante esta situación, ¿vos que harías? “Ehhh, ehhh…”. Lo mismo con los periodistas, si no se colegian no van a saber quién es periodista y quién no es periodista. La mayoría de las cosas que muestran en los programas de televisión son cosas que se vieron hace cinco o seis días en Twitter. Yo veo pocas tipas que van y se meten en el medio, los demás se convierten sólo en opinadores. La última también es que si vos le metés miedo a la gente, la gente sigue la locura y el miedo. Después ves que en Twitter salen diciendo: “Les agradecemos mucho haber acompañado en la franja, somos los mejores, llegamos a lo mejor” y tienen 2,3 de rating. Los vieron 70 mil personas. ¿Cómo no te das cuenta, estúpido, que vos salgas a poner un contador de cuánta gente se va muriendo de coronavirus hace que a vos te vaya bien con tus números de mierda y te midas la pijita delante de otros? ¿Eso es un periodista? Nosotros tenemos que elegir mejor calidad de políticos. Si no, tenemos a ese que le chupa las tetas a la secretaria, es una vergüenza y una calamidad. ¿Vos me preguntás por qué tenía que decirlo? ¿Por qué tenía que inmolarme cuando me cerraron los teatros, me boicotearon de todas las maneras?

Es un precio alto el que se paga por eso. ¿Pensaste alguna vez en parar?

Yo no paro hasta ganar, el día que gane, pararé.

¿Qué sería “ganar”?

El día que no quede ningún hijo de puta montando el corazón de la gente y haciéndole daño todos los santos días y pensando qué mierda van a hacer para amargarte el día.

¿Te desilusionó alguien en particular?

Hay gente que no me cae bien. No me cae bien Dolina, por ejemplo. Él vivió toda la vida de la plata del Estado porque toda la vida le bancó el Banco Provincia todos los programas. Anyway, todo el mundo que se pone del lado del palo que pega es mi enemigo, es natural.

¿Te queda algún amigo en el medio, alguien con quien puedas conversar y hablar estos temas?

Yo he tocado con los mejores músicos, he tenido la mejor banda de este país, he cantado en Japón, he viajado a todos lados haciendo lo que se me canta el culo. La verdad es mi camino, no sé para dónde voy. La cagada es cuando te encontrás en la calle con un tipo con el que tocaste en 45 shows y mira para otro lado. Vos lo saludás y te da vuelta la cara. Pero en vez de producirme dolor, me produce pena. Y cuando algo me produce pena es porque no vale el dolor. Y si me produce pena, es inerte, lo voy a hacer mierda en cualquier momento.

¿Por qué la gente todavía recuerda Cha Cha Cha?

A Cha Cha Cha vos podés darlo vuelta para todos lados y si ves una sola cosa que sea homofóbica, que sea una risa grabada, un momento donde maltratan a la mujer, avisame. No hay. Mientras tanto Tinelli ponía a esos inmundos que tiene mostrando la pija a una chica que no sabía qué hacer. ¿Eso quería que hicieran? Ahí tenés Cha Cha Cha, que lo ve todo el mundo, los chicos lo ven, yo se lo regalé, nunca cobré un peso, nunca pedí nada porque eso fue dárselo a la gente, y no me hago el bueno. Pero esa es la verdadera nobleza.

Y cuando te pasó todo esto de que no pudiste trabajar más como cómico, esto que me contabas recién, ¿igual subsistías bien o tuviste momentos en que tuviste problemas?

Yo nunca fui un tipo que gastó y siempre hice mis negocios. Yo cada vez que veo a mi hija que paga 500 mangos un café con leche, le digo: “Pero ésos son unos ladrones hijos de puta, te están cagando”. Después está la gente que se gasta la guita en merca, el que se compró el auto que no tenía que comprarse… Yo siempre hice mis shows donde metía 100 personas, 40 o 1.500. Siempre fueron shows pequeños, siempre fue lo más que pude darle a la gente. Y no dejé de ir a un solo lugar de la Argentina, incluso fui a Jujuy, donde me querían cagar a trompadas por lo de Milagro Sala. O a Mar del Plata, con las feministas. Aun saliendo de operaciones iba a hacer shows porque necesitaba pagarle a la gente que trabajaba conmigo, eso es cariño por lo que hago, eso es cariño por mí mismo.

Yo ahora no sé cuánto te podrán pagar una hora en televisión. Pero sé cuánto cuesta la hora de una retroexcavadora y sé que si le puedo meter cinco horas por día vivimos perfecto. Gasto en lo que necesito, puedo comprar fluidos y estuve siempre preparado para eso. En mi cabeza soy renacentista. Nunca me faltó plata porque yo a los nueve años vendía bocaditos Holanda en el tren. Mis dos nietos más grandes laburan con el padre, que tiene un bar. Al otro, Ludovico, le estoy dando unos trabajos conmigo, aprende la mecánica y también aprende a actuar, aprende la lectura de algunas cosas y, si no, lo recago a pedos. Cuando vivo en Buenos Aires, vivo en Capilla del Señor, en el campo, alquilo una casa y está alejada. En el campo donde comencé a vivir es en San Luis, acá tengo algunos animales, tengo quince vacas madres. Y todavía voto en Capital.

¿A quién vas a votar?

A cualquiera que no sean estos ladrones hijos de puta que han destruido el país sin ningún tipo de problema. Tampoco Juntos por el Cambio me representa. Vidal no me representa, Larreta tampoco… Me parece que toda esta pelotudez de internas nos cagó, que en Juntos por el Cambio se desunieron. Seguimos votando y dando bola a gente que se tiñe el pelo… Los hombres que se tiñen el pelo no me gustan. Espert me parece un horror.

Pero entonces, ¿a quién vas a votar?

Voy a votar por Juntos por el Cambio, por más que me guste o no me guste. Voto porque no quiero esto.

¿Martín Tetaz te gusta?

No. Apenas arrancó, Martin Tetaz empezó hablando mierda de Macri. Y a Macri yo tengo que reconocerle que es el primer presidente en muchísimos años que no es un abogado garca. Es ingeniero. Y el ingeniero, si te ponés a pensar, es un tipo que si no hace una obra, no es ingeniero. El abogado te puede chamuyar. Sí me gusta la Bullrich, yo voy a votar a Bullrich y a Macri en su momento, ahora lo único que quiero es que haya la suficiente cantidad de gente para desplazar a todos estos impresentables, mentirosos e inmundos.

¿Te ofrecieron ser candidato a algo?

Yo soy un playboy, yo no puedo trabajar para el Estado, yo soy mucho más útil desde este lugar. Si me postulo, tendría que estar dándole bola a lo que dice mi partido y todo lo demás, pero yo soy mi partido, la gente que piensa como yo es mi partido, después el partido se puede ir a la mierda, no me importa lo que piensen o lo que digan. ¿Cómo hago yo para armar un quilombo diciendo algo que sé que nadie va a decir? Ahora, yo lo único que tengo que hacer es meterme en la computadora y decirlo. No voy a cobrar un peso por eso, pero ¿cuánto gana el presidente? ¿1.200 dólares? ¿Es un negocio para mí? No, mi vocación es ser artista, después si te tiro una bomba, ojo con el payaso porque eso no es un palo, es una ametralladora. Me han querido cagar a trompadas y me he parado en todas las situaciones, ¡y ya siendo viejo! Yo, todo eso, lo llevo como metas. A mí me viene a hablar uno y yo lo miro dos veces y ya me doy cuenta si le da o no le da.

¿Por qué te gusta Patricia Bullrich?

Me gusta la Bullrich porque ella es al pan pan y al vino vino. Es el raciocinio elemental de una persona que piensa como vos.

¿Y Mauricio Macri?

Macri es un tipo que, gracias a Dios, recibe toda la cultura que le pudieron pagar y también es una persona que por su prestancia ante las cosas, en el mundo lo van a escuchar. Y nosotros necesitamos volvernos a insertar en el mundo como personas elevadas, no como monos que destruyen su casa.

 

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Fernanda Iglesias

Periodista. Trabajo en el diario Clarín, en La Nación, en Radio Mitre con Jorge Lanata y en diversos programas de televisión.

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