La decisión provisoria de La Haya sobre Israel fue salomónica y redundante. El voto disidente de la jueza ugandesa, que desestimó la acusación, fue ejemplar.
La cercanía de Milei con el judaísmo incomoda a una parte de la comunidad, que teme un aumento del antisemitismo. Comprendo estas dudas, pero prefiero otro camino.
Si la marcha del miércoles y las que vengan son como las de los últimos años (vaciadas, burocratizadas, partidizadas), no deberían ser leídas como movilizaciones populares contra el ajuste.