VICTORIA MORETE
Domingo

La Tato Bores
de los centennials

Luli Ofman tiene 23 años, estudia Ciencias Políticas y se hizo viral con sus monólogos políticos en Tik Tok. Cómo pasó de fan de Floricienta a azote de Chirolita y la Reina Polenta.

Cómo hacer un programa político en Tik Tok? ¿Cómo criticar al Gobierno en un reel? A los 23 años, Luciana Ofman encontró la manera de compilar toda la sección Política de los diarios en videos de un minuto. Con el histrionismo que mejor le sale, cuenta lo que pasa en la Argentina en lenguaje centennial. Y la rompe. Ya tiene 129.000 seguidores, un piropo célebre y un trabajo: Juan José Campanella la recomendó en Twitter y Fernando Carnota la contrató para su programa de radio.

Luli, como se llama en redes, comenzó a hacer videos sobre actualidad hace tiempo, pero el que se viralizó y la lanzó a la fama fue el que publicó sobre los piedrazos al despacho de Cristina Kirchner, hace dos meses. En ese posteo, con mucha gracia, los labios rojos y mirando a cámara, Luli recitaba este texto, escrito por ella y aprendido de memoria, como todos los que sube a las redes:

La Reina Polenta haciéndose la víctima, en una producción digna de las novelas de Suar, mostró cómo quedó su despacho (nuestro) luego de los ataques. Justo había una cámara profesional esperando para enfocar el momento exacto en que entran las piedras y que por un acto poético del destino y de la casualidad impactan y aterrizan en los libros de Perón, Evita y en el cuadro del Diego. Hay que tener una puntería…. Qué raro que se escucha perfectamente cuando se rompen los vidrios, pero no los gritos de afuera. Pasó Tinelli y dijo che, no da. Lo que son los milagros peronistas. Hacen aparecer y desaparecer botellas de agua, gaseosas… Sólo falta que aparezca el asado. Cuando una piedra pasó a centímetros de la cara de nuestra Polenta Queen, en una secuencia heroica, Máximus Fortnite soltó la Play, activó el modo guardaespaldas y ayudó a escapar a su mami. Super Berni pregunta cómo no lo llamaron para semejante épica. Voz en off, relato dramático con un dejo de tristeza y el Oscar es para… Porque esto, es Argentina. Reina Polenta, le dejo este besito.

A Campanella le encantó y lo retuiteó: “Otro hallazgo de Tik Tok”, escribió. Ese mismo día, recomendó otro video de ella y fue más categórico: “Nace una estrella”, vaticinó. Ahí nomás se sumaron otros famosos como Alfredo Casero, Osvaldo Bazán y Roberto Piazza. Ese reconocimiento la motivó muchísimo y comenzó a grabar videos con más frecuencia. Tocó todos los temas: el aquagym de Alberto, el inglés de Cafiero, la guerra contra la inflación, la indemnización a Nacha Guevara, el nacimiento de Francisco, el impuesto a la renta inesperada, la pelea de Ofelia Fernández con el campo. Además, abrió una cuenta de Twitter y empezó a tener repercusión en los medios. La entrevistó María Laura Santillán en La Nación+, hizo el pase con Feinmann y Lanata en Radio Mitre y también le hicieron un reportaje en Infobae.

@luliofman Qué actriz nos perdimos 🙃 Insta luliofman #politica #argentina #parati #fyp #foryou ♬ Original Sound – Unknown

Para entender este fenómeno, hay que saber que Tik Tok no es Twitter. En Tik Tok no hay debates agresivos, ni idas y vueltas entre periodistas y funcionarios. Menos que menos análisis sesudos (o algo así). Tik Tok se popularizó en el aislamiento, sobre todo entre los jóvenes que no iban al colegio y empezaron a hacer performances con coreografías, sketches, imitaciones, recetas y tutoriales. Luli, con el desparpajo propio de su edad, introdujo una forma de explicar la actualidad sin pasar por la noticia dura y seca, sino por la burla y el ridículo. Por eso le dice “Reina Polenta” a Cristina y “Chirolita” a Alberto. Por eso también habla como si estuviera contando un chiste de gallegos.

Luli Ofman llama la atención porque tiene 23 años y no usa su tiempo libre para aprender el challenge de Tini Stoessel. Se informa y baja línea en un idioma accesible a la gente de su edad, la que no maneja Twitter y no tiene ganas de seguir un “hilo”. Se mete sin permiso en la mente de los que están al pedo scrolleando en Tik Tok y aporta un contenido distinto y atractivo, más allá del audio que es tendencia en redes. Con su mirada irónica, convierte un minuto en un montón.

Se informa y baja línea en un idioma accesible a la gente de su edad, la que no maneja Twitter y no tiene ganas de seguir un “hilo”.

Sin embargo, Luciana –que este año termina la carrera de Ciencias Políticas en la UBA– no siempre hizo videos en Tik Tok sobre actualidad. Como casi cualquier adolescente, también comenzó bailando. El rubro no le era ajeno porque toda su vida estudió danzas y hasta fue profesora de ballet. Pero durante la cuarentena, su pasión por la política fue más fuerte y necesitó hacer catarsis. “Me harté de todo lo que estaba pasando –recuerda–, tantas tomadas de pelo, burlas hacia los ciudadanos, el doble discurso. Ahí di un giro de 180 grados y empecé a hablar de lo que estaba pasando, al principio en serio. Pero me di cuenta de que esos videos eran para ponerse a llorar. Entonces preferí hacer reír a la gente de una forma más creativa, tratando de sacarle una sonrisa a las personas en esos momentos tan infelices”.

No fue de la nada: su interés por la política empezó de muy chica, en el auto de su papá, cuando la llevaba al colegio y en la radio sonaba Marcelo Longobardi. Le gustaba mirar programas periodísticos a la noche y el informe de PPT sobre “La ruta del dinero K” la marcó para siempre. Ahora, al que más admira es a Baby Etchecopar: “Porque tiene huevos, es valiente y no tiene miedo de decir lo que piensa”. Su familia, si bien mantiene charlas sobre lo que pasa en el Gobierno, no tiene nada que ver con la política y nunca estuvo afiliada a ningún partido. Su mamá es ama de casa y su papá tiene un negocio de venta de electrodomésticos en Villa del Parque, donde viven.

Luli fue a una escuela pública en la primaria y la secundaria la hizo en el Buenos Aires School, cerca de su casa. Jura que no le gustan los fanatismos de ningún tipo y explica por qué: “Siento que cuando sos fanático estás en una burbuja, te creás una realidad paralela donde sólo ves lo bueno, no ves las cosas malas”.

Le encanta el periodismo y en el futuro se imagina como analista política. El humor lo vive como algo liberador, una forma de diversión. Y le preocupan muy poco los haters. Dice: “Siempre hay comentarios negativos, pero no me afectan, no pretendo caerle bien a todo el mundo, es imposible, mientras todo sea con respeto… Yo no le estoy faltando el respeto a nadie. Si le digo Chirolita a Alberto, lo digo porque él mismo acepta la humillación, cuando Cristina le señala lo que tiene que hacer y decir…”

De Floricienta a Kant

Se reconoce antikirchnerista, pero prefiere no revelar su voto. Su ambición es ser objetiva, mantenerse al margen de la opinión ajena. Por eso su frase favorita es una de Kant que dice: “Sapere aude. Atrévete a pensar, a razonar por vos mismo”. Y también por eso decidió estudiar para ser politóloga y no abogada como su hermano mayor. Luciana siente que en esa carrera puede obtener más herramientas para lo que le interesa.

Sin embargo, ahora, el ritmo de la facultad le impide hacer más videos. A ella no le gusta perderse ningún tema, pero tiene un largo viaje desde Villa del Parque hasta Constitución, donde cursa las materias durante toda la tarde. Sus compañeros no saben de sus videos. Y ella jura que las discusiones que hay en las clases son “con respeto”, nunca sintió adoctrinamiento, a pesar de que cada profesor tiene su propia ideología. “Siempre está abierto el debate –asegura–. Es una gran experiencia”.

En el verano hacía un Tik Tok por día. Ahora mantiene una frecuencia de tres por semana. En sus redes, todo es artesanal. Cuando escucha las noticias, su mente va a mil por hora. A la noche, antes de dormir, escribe el guion en el celular, lo memoriza y al día siguiente, a la mañana, lo graba. No tiene trípode: apoya el celular en una cajita donde guarda el desodorante y unas cremas. Usa la luz solar porque tampoco tiene aro de luz y no se maquilla. Sólo se pinta los labios y se pone algún accesorio en el pelo.

A la noche, antes de dormir, escribe el guion en el celular, lo memoriza y al día siguiente, a la mañana, lo graba.

Al final, tiene un latiguillo: “Te dejo este besito”. Ella explica cómo fue el proceso. “Los videos los voy construyendo poco a poco. Si vos comparás un video mío de 2020, hablaba mucho más lento. Ahora los veo y eran re aburridos. Ahora hablo rápido porque no me entra todo lo que quiero decir en un minuto. La gente piensa que no respiro y sí, ¡respiro! Un día, al final dije Te dejo este besito porque es una frase que yo uso. A mí me gusta lo irónico y eso suena a paz y amor. Entonces, quedamos bien”.

Luli es una sobreviviente de la generación que vio los productos de Cris Morena. Hace poco, incluso, repitieron Floricienta y volvió a ver todos los capítulos. Le gustaba Peter Lanzani en Casi ángeles, pero si le preguntan por su actor favorito dice Ricardo Darín. Tuvo una adolescencia tranquila, nunca fue a terapia y no tiene pareja actualmente, aunque admite que “algo hubo, alguna vez”. Su libido está en lo que le está pasando, la repercusión de sus videos, entrar en el mundo de los medios y poder trabajar con gente que admira.

Le brillan los ojos cuando cuenta cómo fue la convocatoria de Carnota para hacer una columna semanal en su programa de radio. “Me estaba yendo de viaje a Necochea, iba con mis viejos en el auto, durmiendo, en el medio de la ruta. A mí me gusta mucho dormir. Por eso me sorprendió cuando mi mamá me despertó a los gritos. Pensé que habíamos chocado. Bueno, no. Estaba Carnota hablando de mí en su programa, estaba pasando el audio de un video mío. Entonces después le escribí agradeciéndole y él siguió subiendo mis audios y mis videos y me decía que quería que algún día esté trabajando con él. Y cuando pasó todo lo de Campanella, Lanata, María Laura… me llamó y me invitó a participar de su programa, formalmente. Le dije que sí, obvio”.

Para Luli, lo que le pasa es un “boom surrealista”. Pero no se sorprende. Sabe que todo puede pasar. En definitiva, esto es Argentina.

 

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Fernanda Iglesias

Periodista. Trabajó en Clarín, La Nación, Radio Mitre con Jorge Lanata y en diversos programas de televisión.

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