ELOÍSA BALLIVIAN

De retenciones y otros yuyos

Los lectores nos escribieron sobre diversos temas y también agotaron los ejemplares usados de 'La república corporativa' en Mercado Libre después de leer nuestra nota. Real.

Sobre “Una siesta en Nono”, de Hernán Iglesias Illa

Grata sorpresa me llevé al leer esta nota. Está bueno, de vez en cuando, adentrarnos en lecturas como esta, que nos permitan abstraernos de la dura realidad de nuestro país.

Por esas coincidencias de la vida, también pasé el finde XXL de Pascuas en Nono. Soy cordobesa pero fácilmente hacía 20 años que no iba por esa zona. En algún momento de la estadía, reflexioné acerca de lo mismo que vos y nos observaba a los pocos “elegidos” que pudimos disfrutar de unos días distintos, en cierta forma, al margen del caos que es Argentina.

Somos muy conscientes de los años duros que tenemos por delante pero creo también, que mantenemos la esperanza de recuperar la cultura de trabajo que hace mucho tiempo hizo de este país uno reconocido a nivel mundial. Que así sea y que pronto vuelvas por Córdoba. Tenemos muchos valles hermosos para disfrutar en familia.

Cariños!

—Romina Bouvier

 

Sobre “Ni yanquis ni marxistas: corporativistas”, de Carlos M. Parise

Muy interesante la reseña Carlos Parise sobre la vigencia de La república corporativa (1988), de Jorge Bustamante.

Reforzando el elogio, se podrían arrimar algunos apuntes de otras lecturas sobre los orígenes ideológicos del corporativismo en la Argentina (incluso en la previa del uriburismo) y señalar que incluso los intentos más profundos de su desmantelamiento se dieron con concesiones.

Concesiones a los restos oxidados de esas corporaciones en un momento crítico de aquella Argentina y de viraje mundial (1989-90), lo que les permitiría volver como zombies en la siguiente crisis.

Digo esto resaltando la observación de Bustamante sobre la relación entre Estado y sociedad, que escapa del simplismo de la víctima y el victimario. Y con otros términos señala el casi secular drama del bloqueo (que en términos de Portantiero fue stalemate).

Meollo de cualquier diagnóstico: el corporativismo argentino fue fuerte pero incompleto o imperfecto (¡menos mal!), tanto como las alternativas por deshacerlo, aunque éstas siempre fueron necesariamente condicionadas en aquella Argentina. Mal ensamblado y con altibajos ese corporativismo duró entre el primer peronismo (heredero de las semillas del 30) y el menemismo. Incluso para las generaciones que lo vieron desvencijado y ultracorrupto es como el agua y el aire de la vida social y la política argentina tras las fachadas institucionales.

—Julián Giglio

 

Sobre “Feliz cumpleaños, retenciones”, de Iván Ordoñez

Muy buen trabajo, claro y didáctico el artículo sobre las retenciones.

Me gustaría comentar: toda la carga impositiva es una discusión de qué tipo de organización estatal queremos, el concepto por el cual definimos el rol de Estado. De un lado y otro de las veredas políticas no los veo con definiciones distintas, casi son concordantes. La frase “un Estado presente” o “un Estado que resuelve los problemas de la gente” son en definitiva la definición de un Estado omnipresente, en definitiva un Estado devorador de recursos y riqueza de los ciudadanos.

Un cambio impositivo, más justo y equitativo, sólo llegará de la mano de una nueva definición del Estado en los cerebros de los políticos, donde sea la “entidad que posibilita a los ciudadanos resolver sus problemas”.

Pero, en definitiva, la política no es más que la expresión de lo que la sociedad cree. Difícilmente la sociedad Argentina acepte un cambio, porque la mayoría esta convencida que el Estado debe resolver sus problemas.

—Pablo Bevilacqua

 

Gracias por el envío.

Muchos impuestos eran transitorios y con el tiempo los fueron renovando, pasa en nación, provincias y municipalidades, todos los legisladores y la política son culpables. Saludos cordiales.

—Gustavo Lowden

 

Buen día Revista Seúl:

El articulo sobre retenciones, en este caso al agro, me hizo recordar las veces que escuché a mi marido en el 2011 hablar de este tema, pero referido a la industria química, particularmente.

Mi marido exportaba sus productos a varios países, incluso a Bayer en Alemania, no podía ni quería bajar la calidad de los productos que vendía, por lo que se le hizo muy dificil continuar. A pesar de eso lo siguió haciendo con pérdidas para su empresa.

Así que leer sobre para mí las famosas retenciones me trajo recuerdos nada gratos de todo lo que debe haber sufrido mi esposo en ese año.

Excelente articulo, gracias.

—Dora Bendersky

 

Sobre “Los tres frentes del liberalismo”, de Maia Mindel

Brillante articulo, expresa de manera simple lo que no es fácil de explicar, y no queda atrapada en complicar un tema complejo.

Una lástima que en Argentina y el mundo no haya representación política de esta posición. En el mejor de los casos tenemos quienes representan 2 de 3, que es como intentar comer en una mesa que le falta una pata.

—Jorge Solari

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