Gracias a Dios es viernes

#79 | Malo para Lijo, bueno para el país

Llegó Juan Domingo Trump. Acusan a Milei de cipayo y fan de Queen. Alperovich y Marianela Mirra: una pareja que huele mal.

Ariel Lijo no será juez de la Corte Suprema. “Bueno para el país”, como titulaba Julio Ramos. Tampoco lo será Manuel García-Mansilla, un jurista apto para el cargo pero ya muy cascoteado por el proceso. Si realmente tiene la entereza moral que sus amigos dicen que tiene, entonces debería renunciar. ¿Para qué quedarse siete meses con la nube negra del desprestigio lloviéndole en la cabeza?

La votación del Senado de anoche cierra una novela de un año, una novela pésima donde el Gobierno impulsó a dos candidatos sin consenso, apenas con un puñado de senadores y sin consultarlos con nadie. Anoche se quejaba la Oficina del Presidente de que los politizados son los otros, que votar contra Lijo es defender intereses. Parece una broma. Si nominás a Lijo, experto en defender intereses, y además lo pusiste para eso, para que defienda tus intereses, o al menos para que los comprenda, no podés hacerte ahora el alma bella. Para presumir de pureza y atacar a otros de defensores de la casta, como hizo anoche el comunicado oficial, tenés que nominar jueces intachables. García-Mansilla era intachable, pero Lijo era muy tachable.

Pero este Gobierno es cabezadura, cambia de dirección solamente después de darse contra la pared. Por eso insistió con esto durante un año, sabiendo que no iba a ningún lado, cada vez con menos entusiasmo. Hasta que, bueno, ahora se dio contra la pared. Fin del camino para Lijo y García-Mansilla.

La Corte, mientras tanto, sigue renga, con tres patas, una situación absolutamente irregular pero a la que estamos casi acostumbrados. Es fácil echarle la culpa al Gobierno de esto, pero también es cierto que mientras Cristina Kirchner maneje 30 senadores parece imposible nombrar un juez de la Corte: los que le gustan a la expresidenta son horribles, y todos los potables no le gustan. Recordemos que en sus 12 años como presidenta o vice, CFK nunca nombró a un juez de la Corte, a pesar de que tuvo largas vacantes como para hacerlo.

En fin. Unos festejan, otros (los oficialistas) respiran aliviados. Se termina un tema que claramente los incomodaba. Los únicos tristes hoy son Lijo y García-Mansilla. Aviso final: las instituciones de la democracia liberal republicana están funcionando.

Hay una frase que se le atribuye a Henry Kissinger que dice que ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser amigo de Estados Unidos puede ser fatal. ¿Será cierta la cita o será como el famoso poema «Instantes» atribuido a Borges? Al guglearla, aparece una nota de un doctor en Relaciones Internacionales que dice que es efectivamente del más bilardista de los secretarios de Estado, por lo que podemos estar casi seguros entonces de que es apócrifa.

En todo caso, hay algo peor que ser amigo de Estados Unidos, y es ser amigo de Donald Trump. Repasemos si no: en su primer gobierno, Peluca Naranja decía ser muy amigo de Gatricio, allá por aquellos años en que éramos felices y no sabíamos la que se venía. Fue así que decidió demostrarle que él es un gomía de fierro, por lo que no tuvo mejor idea que desatar una guerra comercial con China, provocar inestabilidad financiera global, subida de tasas y aversión al riesgo. El último clavo en el cajón del gradualismo cambiemita. Aquel primer período de Trump avanzó más bien a los tumbos, y dicen los que lo quieren bien que fue porque sus sucesivos gabinetes le patearon más en contra que a favor. Motivo por el cual, al perder las elecciones contra Crooked Sleepy Joe, hizo lo que habría hecho cualquier presidente de Estados Unidos en una situación semejante: intentar un golpe de Estado.

Avance rápido a principios de 2025 y Peluca Naranja vuelve, no en un avión negro sino en una limusina blindada. Y dice que vuelve mejor, e incluso dice ser muy amigo de nuestro Peluca de León. Los que todavía lo quieren bien dicen que ahora sí se viene la revolución MAGA, porque Donald hizo los deberes y se consiguió un gabinete que se deja coordinar y está preparado para hacer realidad sus deseos sin ningún tipo de cuestionamiento. Así que, ahora sí, nada de mariconadas: si va a haber guerra comercial, que sea a lo grande. Muchos decían que no, que Donald es un jodón, que no se iba a animar, que jetonea para después negociar. Sí, ese mismo que intentó un golpe de Estado.

Y así fue que llegó el Liberation Day, algo así como la muy justicialista Declaración de la Independencia Económica, y saluden al comercio internacional que se fue. Y ni vale la pena poner un link porque son demasiados. Y en pocas horas pasamos del “no se va a animar” a que cueste mucho encontrar a un economista en el mundo, de cualquier escuela o ideología, que crea que de este caos global vaya a salir algo bueno. Todos predicen un escenario de represalias generalizadas, aislacionismo y menor crecimiento económico mundial.

Bueno, todos no: quedan algunos que todavía insisten en que Donald fuma debajo del agua y va siete jugadas adelante en el ajedrez global multidimensional. También hay quienes afirman que este plan implica una revolución que primero va a doler, pero que termina con un montón de obreros norteamericanos felices, de casa al trabajo y del trabajo a casa en su Tesla hecho en Detroit. Y hasta quedan algunos que, incluso con la foto del auto todo chocado a la vista, insisten con que esto sigue siendo bluff para después negociar. Ponele. Qué decirles.

Al cierre de este newsletter se supone que el Javo anda fatigando los pasillos de Mar-a-Lago para preguntarle a su amigazo si realmente tiene tantas ganas de ver al soviético Kicillof en el sillón de Rivadavia. Y hasta podemos suponer que, si lo único que consigue internamente el plan MAGA es volver a disparar la inflación y el desempleo, no van a ser pocos los granjeros de Iowa y los blue collars del Rust Belt que se preguntarán si pagarles las operaciones de cambio de sexo a los inmigrantes ilegales detenidos no habría resultado más barato.

Los más memoriosos recordamos al canciller de Menem, Guido Di Tella, mandándoles todas las navidades a los malvinenses algún regalo. Empezó en 1993 con 600 VHS de Pingu, un dibujito animado de un pingüino emperador que vivía en el Polo Sur con su familia. La política de seducción no funcionó: habían pasado apenas 10 años de la guerra y para esa generación de isleños éramos los invasores; por lo tanto, no nos tenían mucha simpatía y era lógico.

En Seúl no compartimos el espíritu nacionalista malvinero. Lo expresamos en varias oportunidades: Gustavo NoriegaOsvaldo Pérez SammartinoVicente PalermoDiego Papic y Luis Alberto Romero escribieron al respecto. Por eso no nos horrorizó, como a casi todo el mundo, lo que dijo el presidente Milei en su discurso por el 2 de abril en Plaza San Martín:

Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros dejamos en claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros. Por eso buscamos ser una potencia, a punto tal que ellos prefieran ser argentinos, y que ni siquiera haga falta usar la disuasión o el convencimiento para lograrlo.

Desde el kirchnerismo revolearon esas palabras pintorescas que les gustan a ellos como “cipayo” y “entreguista”, pero también Martín Lousteau fue al hueso (aunque no sabemos por qué el “pero”).

¿Gandhi les preguntaba a los ingleses en la India si preferían ser indios, o simplemente exigía que abandonaran su territorio? Me perdí… ¿Ahora les preguntamos a los representantes de la potencia colonial si preferirían ser argentinos? ¿El presidente está a favor de la autodeterminación de los colonos?.

Sin ánimos de defender a Milei, porque no sabemos hasta qué punto lo que dijo fue chequeado por algún especialista en relaciones internacionales o simplemente lo redactó Fran Fijap, la de Gandhi y la India nos parece una comparación poco feliz: en la India había unos 400 millones de indios viviendo ahí hacía siglos, mientras que en las Malvinas no llegó a haber 100 argentinos y durante muy pocos años; por otra parte, aun si consideramos a los ingleses que invadieron las islas en 1833 como usurpadores, los descendientes que viven hoy ahí no tienen la culpa y sin dudas son más malvinenses que Tomás Rebord, aunque este tenga tatuadas las islas en el brazo.

Para colmo de males, después de que Donald Trump anunciara tarifas de “sólo” el 10% para la Argentina, Milei tuiteó “Friends will be friends” y un link a la canción del grupo inglés Queen en YouTube. El espíritu de Mohamed Alí Seineldín se apoderó de X y la turba enardecida pidió que se decapitara al presidente en Plaza de Mayo por traición a la patria. Algunos dijeron que había sido una provocación adrede. No lo creemos, porque en la cuestión malvinera los libertarios son tan nacionalistas como los kirchneristas, lamentablemente.

Siempre es noticia cuando un secreto a voces se convierte en un grito a plena luz del día; incluso para los presos de Ezeiza (que seguro estaban al tanto) debe haber sido excitante ver esta semana por escrito en los zócalos de los programas de televisión eso que pocos de entre ellos conocían de primera mano: que el exgobernador de Tucumán José Alperovich está de novio con Marianela Mirra, ganadora del Gran Hermano 2007.

Hagamos rápido algunos números y marquemos ciertas fechas: en junio de 2024, Alperovich fue condenado a 16 años de prisión por abuso sexual simple y agravado contra su sobrina. Ella es 35 años menor que él; su pareja actual, Mirra, apenas 28 años más joven. El crimen contra su sobrina tuvo lugar en 2019; en su reciente posteo, Mirra asegura estar con Alperovich “de toda la vida”.

La misma Marianela confirmó esta semana públicamente la relación amorosa que la une al violador convicto septuagenario. “Voy a visitar a mi pareja porque lo amo. Y creo en él ayer, hoy y siempre, a muerte”, escribió en su Instagram. De aspecto “hegemónico”, dirían los progres, la estrella deslucida del reality podría padecer de un vicio tan mainstream como su atractivo: el amor por el dinero. Al parecer, el abuelo presidiario tendría fortunas y por eso Marianela y él se estarían casando próximamente en el penal.

Pero la capacidad de espanto de esta pareja no se limita al insondable misterio del amor, el poder y el crimen, sino que también practica la perversión mediática y se anota un trío con el horrendo Jorge Rial. Algunos dicen que el conductor mafioso de Intrusos le habría arrastrado el ala a Mirra; otros, que es más complejo. Que vaya como botón de muestra de que todo siempre puede oler peor.

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